Meditacion

Contemplar

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“Hemos olvidado lo que las rocas, las plantas y los animales todavía saben.

Nos hemos olvidado de ser: de ser nosotros mismos,

de estar en silencio, de estar donde está la vida:

Aquí y Ahora”.

Eckhart Tolle, libro “El Silencio Habla”

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Evocando el alma…

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Las mujeres de la antigüedad y las modernas aborígenes solían crear un lugar sagrado para la comunión y búsqueda. Dicen que tradicionalmente se establecía durante el período menstrual de las mujeres, pues en estos días una mujer vive mucho más cerca de su propio conocimiento que de costumbre; el espesor de la membrana que separa la mente inconsciente de la consciente se reduce considerablemente. Los sentimientos, los recuerdos, las sensaciones que normalmente están bloqueados penetran en la conciencia sin ninguna dificultad. Si una mujer se adentra en la soledad en este período, tiene más material para examinar.

 

No obstante, en mis intercambios con las mujeres de las tribus de Norte, Centro y Sudamérica así como con las de algunas tribus eslavas, descubro que los “lugares femeninos” se utilizaban en cualquier momento y no sólo durante la menstruación; más aún, cada mujer disponía de su propio “lugar femenino”, el cual consistía a menudo en un determinado árbol o punto de la orilla del río o en algún espacio de un bosque o un desierto natural o una gruta marina.

 

Mi experiencia en el análisis de las mujeres me lleva a pensar que buena parte de los trastornos premenstruales de las mujeres modernas no es sólo un síndrome físico sino también una consecuencia de su necesidad insatisfecha de dedicar el tiempo suficiente a revitalizarse y renovarse.

 

Siempre me río cuando alguien menciona a los primeros antropólogos, según los cuales en muchas tribus las mujeres que menstruaban se consideraban “impuras” y eran obligadas a alejarse del poblado hasta que “terminaban”. Todas las mujeres saben que, aunque hubiera un forzoso exilio ritual de este tipo, cada una de ellas sin excepción, al llegar este momento, abandonaba la aldea con la cabeza tristemente inclinada, por lo menos hasta que se perdía de vista, y después rompía repentinamente a bailar y se pasaba el resto del camino muerta de risa.

 

Si practicamos habitualmente la soledad deliberada, favorecemos nuestra conversación con el alma salvaje que se acerca a nuestra orilla. Y lo hacemos no sólo para “estar cerca” de la naturaleza salvaje del alma sino también, como en la mística tradición de tiempos inmemoriales, para hacer preguntas y para que el alma nos aconseje.

 

¿Cómo se evoca el alma?

Hay muchas maneras: por medio de la meditación o con los ritmos de la carrera, el tambor, el canto, la escritura, la composición musical, las visiones hermosas, la plegaria, la contemplación, el rito y los rituales, el silencio e incluso los estados de ánimo y las ideas que nos fascinan. Todas estas cosas son llamadas psíquicas que hacen salir el alma de su morada.

 

Clarissa Pinkola Estés

Extracto del libro “Mujeres que Corren con Lobos”.

 

 

21 de Diciembre en adelante…¿Qué hacer? Por Guillermo Ferrara

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(Imagen extraída de la Web)

21 de Diciembre en adelante…¿Qué hacer?
Por Guillermo Ferrara

El próximo viernes será el gran día esperado durante tanto tiempo. Hay mucha expectativa sobre qué pasará. El inicio a la apertura de una puerta hacia una nueva vida radiante. Personalmente te recomiendo varias cosas. Será también luna llena con lo cual la energía estará aún más fuerte.

1. Conserva tu tranquilidad. No hay miedo posible.

2. Aprovecha la energía elevada que se moverá mundialmente para sentirte parte del movimiento.

3. Practica bastante meditación en varios horarios, ya que habrá millones de personas haciéndolo alrededor del mundo, lo que equivale a que muchas radios sintonicen la misma emisora. La radio eres tú mismo y la emisora 99.9 FM Universo.

4. Bebe mucha agua pranificada. Pon botellas de agua al sol con un cuarzo blanco dentro durante estos días previos para que reciba el influjo positivo del sol.

5. No te alarme en el supuesto que haya 3 días de oscuridad que serían los que tardaría la Tierra en pasar por una zona de la Vía Láctea. Es una posibilidad, no sabemos si sucederá a ciencia cierta pero es mejor estar atentos sabiendo que muchos estaremos conectados en lo mismo. Si no hay días de oscuridad igual serán días de mucho poder energético lo que da como consecuencia una elevación de la vibración colectiva de la energía y eso hace que podamos dar un salto evolutivo en el acto. (Recuerda la teoría de Sheldrake y los 100 monos)

6. Respira con paz, amorosidad y confianza en todo lo que eres, en todo lo que has hecho para llegar a este momento. Entrégate a una fuerza superior que quiere lo mejor para todos.

7. Celebra que estás aqui y ahora. Es un privilegio del alma estar viviendo estos tiempos de cambios positivos.

8. Manténte con tu cuarzo personal de 5, 6 o 7 puntas, ya sabes que somos millones en el mundo con un cuarzo conectado con la misma intención. Esa fuerza colectiva ayuda a la Tierra, a tu Alma y a la Conciencia Grupal de Luz.

9. Minimicemos el ego y agigantemos el alma. Siempre que se enciende la luz en una habitación que está a oscuras, la oscuridad desaparece inmediatamente. La luz actúa inmediatamente, no pide tiempos ni prórrogas. Enfócate en encender la luz interior no en querer expulsar la oscuridad ya que somos luz, o sea enfócate en la iluminación espiritual y no en los pequeños defectos de la personalidad.

10. Toma conciencia que somos muchos, muchos, muchos iniciados que estamos despiertos y eso ya te da respaldo, te llena de fuerza, confianza, entusiasmo, amor y conocimientos para acceder a la evolución. Y sobre todo recuerda que hay más seres avanzados de este y otros planetas apoyando a la humanidad para que nos transformemos del homo sapiens al homo universal.

Iluminemos la conciencia, guerreros de la luz! poetas de la conciencia! Que la victoria ya es nuestra!

Publicado por Au / Despertar de la Conciencia

La meditación es como flotar

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Cuando una persona está en estado de meditación, no está intentando tranquilizar su mente, más bien, está apartándose de ella.

Si el sol aprieta demasiado, si es insoportable, puedes ver que un hombre abre su sombrilla; y las sombrillas se pueden abrir al sol y uno puede refugiarse en su sombra o bajo cualquier otra sombra para protegerse. Pero no es posible abrir una sombrilla dentro de la mente. La única protección posible sería un pensamiento, y éstos no cambian nada. Sería como si un hombre intentase permanecer bajo el sol con los ojos cerrados pensando que tiene una sombrilla sobre la cabeza y que no siente calor. Pero habrá de sentir calor. El hombre intenta hacer algo, intenta refrescar el sol. Intenta “practicar” la meditación. Pero hay otro hombre que, cuando hace sol, se limita a pasearse por su casa y a relajarse. Se limita a apartarse del sol.

Practicar la meditación significa hacer un esfuerzo, un esfuerzo por cambiar la mente. Y estar en meditación significa no hacer ningún esfuerzo por cambiar la mente, sino pasar adentro en silencio.

Si haces un esfuerzo por meditar, la meditación no se producirá nunca. Si intentas hacer un esfuerzo te forzarás, te decides a calmar tu mente pase lo que pase y no dará resultado, pues, al fin y al cabo, ¿quién estará haciendo todo esto? ¿Quién estará dando esas muestras de decisión? Quién, sino tú?

Ya estás confuso, inquieto desde el primer momento. Intenta calmarte: esto significa que te buscas un nuevo problema. Estás sentado en tensión, dispuesto, olvidándolo todo. Cuanto más rígido te pones, cuantas más dificultades encuentras, más tenso te quedas. Éste no es el camino. Yo te pido que medites porque la meditación es relajación. No tienes que hacer nada: simplemente, relájate.

Un hombre nada en el río. Dice que quiere alcanzar la otra orilla. La corriente del río es fuerte y él agita los brazos y las piernas intentando avanzar a nado. Se cansa, se fatiga, está agotado, pero sigue nadando. Este hombre se está esforzando. Nadar es un esfuerzo para él. Practicar la meditación también es un esfuerzo. Pero hay otro hombre. En lugar de nadar, éste se limita a flotar. Se deja llevar por el río. No agita los brazos ni las piernas; sencillamente, se acuesta en el río. El río fluye, y él también fluye. No nada en absoluto, sólo flota. No hace falta ningún esfuerzo para flotar; flotar es un “no-esfuerzo”.

La meditación es como flotar, no es como nadar. Observa a un hombre que nada y a una hoja que flota en el río. El placer y la alegría de la hoja no son de este mundo. Para la hoja no hay problemas, ni obstáculos, ni disputas, ni molestias. La hoja es muy sabia. Y ¿en qué se aprecia su sabiduría? La hoja es sabia porque ha hecho del río su barca y ahora navega sobre él. Está preparada y dispuesta a ir allí donde quiera llevarla el río.

OshoCentro Osho Akeed

Meditaciones para gente ocupada: SONRISA INTERIOR

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Sonrisa interior

Cuándo utilizarla: Cuando no tengas nada que hacer.

Primer paso: Respira con la boca
” Relaja la mandíbula inferior y deja que tu boca se abra apenas ligeramente. Empieza a respirar con la boca pero no profundamente. Permite simplemente que el cuerpo respire a fin de que se vuelva más y más superficial. Y, cuando sientas que la respiración de ha vuelto muy superficial y tu boca está abierta y la mandíbula relajada, todo tu cuerpo se sentirá muy relajado.

Segundo paso: Siente una sonrisa
En ese momento empieza a sentir una sonrisa, no en tu cara sino por todo tu ser, y serás capaz de hacerlo. No es una sonrisa que viene de los labios; es una sonrisa existencial que simplemente se extiende por dentro. Prueba y verás en qué consiste, porque no se puede explicar. No hace falta sonreír con tus labios, con la cara, sino precisamente como si estuvieras sonriendo desde la barriga, como si la barriga estuviera sonriendo.
Además es una sonrisa, no una carcajada, por tanto es muy suave, delicada, frágil como si una pequeña rosa se abriera en la barriga y la fragancia se extendiese por todo el cuerpo.

Una vez has sabido en qué consiste esta sonrisa, puedes permanecer feliz durante las 24 horas del día, y cada vez que sientas que estás perdiendo esa felicidad cierra los ojos simplemente y atrapa otra vez esa sonrisa que ella estará ahí. A lo largo del día puedes atraparla tantas veces como quieras. Siempre está allí”.

Osho, This Is It!

Krishnamurti y la Meditación

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Si durante el día está usted alerta, si está atento a todo el movimiento del pensar, a lo que usted dice, a sus gestos -cómo se sienta, cómo camina, cómo habla- si está atento a sus respuestas, entonces todas las cosas ocultas salen a la luz muy fácilmente. En ese estado de atención lúcida, despierta, todo es puesto al descubierto.

La mayoría de nosotros está inatenta. Darse cuenta de esa inatención, es atención.

La meditación no es una fragmentación de la vida; no consiste en retirarse a un monasterio o encerrarse en una habitación sentándose quietamente por diez minutos o una hora en un intento de concentrarse para aprender a meditar, mientras que por el resto del tiempo uno continúa siendo un feísimo, desagradable ser humano.

Para percibir la verdad, uno debe poseer una mente muy aguda, clara y precisa —no una mente astuta, torturada, sino una mente capaz de mirar sin distorsión alguna, una mente inocente y vulnerable. Tampoco puede percibir la verdad una mente llena de conocimientos; sólo puede hacerlo una mente que posee completa capacidad de aprender. Y también es necesario que la mente y el cuerpo sean altamente sensibles —con un cuerpo torpe, pesado, cargado de vino y comida, no se puede tratar de meditar. Por lo tanto, la mente debe estar muy despierta, sensible e inteligente.

Las necesidades básicas para descubrir aquello que está más allá de la medida del pensamiento, para descubrir algo que el pensamiento no ha producido son tres:

1) se debe producir un estado de altísima sensibilidad e inteligencia en la mente

2) ésta debe ser capaz de percibir con lógica y orden

3) finalmente, la mente debe estar disciplinada en alto grado.

Una mente que ve las cosas con total claridad, sin distorsión alguna, sin prejuicios personales, ha comprendido el desorden y está libre de él; una mente así es virtuosa, ordenada. Sólo una mente muy ordenada puede ser sensible, inteligente.

Es preciso estar atento al desorden que hay dentro de uno mismo, atento a las contradicciones, a las luchas dualísticas, a los deseos opuestos, atento a las actividades ideológicas y a su irrealidad. Uno ha de observar “lo que es” sin condenar, sin juzgar, sin evaluar en absoluto.

La mayor parte del tiempo está uno inatento. Si usted sabe que está inatento, y presta atención en el momento de advertir la inatención, entonces ya está atento.

La percepción alerta, la comprensión, es un estado de la mente de completo silencio, silencio en el cual no existe opinión, juicio ni evaluación alguna. Es realmente un escuchar desde el silencio. Y es sólo entonces que comprendemos algo en lo cual no está en absoluto envuelto el pensamiento. Esa atención, ese silencio, es un estado de meditación.

Comprender el ahora es un inmenso problema de la meditación —ello es meditación. Comprender el pasado totalmente, ver dónde radica su importancia, ver la naturaleza del tiempo, todo eso forma parte de la meditación.

En la meditación existe una gran belleza. Es una cosa extraordinaria. La meditación, no “cómo meditar”.

La meditación es la comprensión de uno mismo y, por lo tanto, significa echar los cimientos del orden —que es virtud— en el cual existe esa cualidad de disciplina que no es represión ni imitación ni control. Una mente así, se halla, entonces, en un estado de meditación.

Meditar implica ver muy claramente, y no es posible ver claramente ni estar por completo involucrado en lo que uno ve, cuando hay un espacio entre el observador y la cosa observada. Cuando no hay pensamiento, cuando no hay información sobre el objeto, cuando no hay agrado ni desagrado sino tan sólo atención completa, entonces el espacio desaparece y, por lo tanto, está uno en relación completa con esa flor, con ese pájaro que vuela, con la nube o con ese rostro.

Es sólo la mente inatenta que ha conocido lo que es estar atenta, la que dice: “¿Puedo estar atenta todo el tiempo?” A lo que uno debe estar atento, pues, es a la inatención. Estar alerta a la inatención, no a cómo mantener la atención. Cuando la mente se da cuenta de la inatención, ya está atenta —no hay que hacer nada más.

La meditación es algo que requiere una formidable base de rectitud, virtud y orden. No se trata de algún estado místico o visionario inducido por el pensamiento, sino de algo que adviene natural y fácilmente cuando uno ha establecido las bases de una recta conducta. Sin tales bases, la meditación se vuelve meramente un escape, una fantasía. De modo que uno ha de asentar esas bases; en realidad, esta misma manera de asentar las bases, es la meditación

Los meditadores profesionales nos dicen que es necesario ejercer el control. Cuando prestamos atención a la mente, vemos que el pensamiento vaga sin rumbo, por lo que tiramos de él hacia atrás tratando de sujetarlo; entonces el pensamiento vuelve a descarriarse y nosotros volvemos a sujetarlo, Y de ese modo el juego continúa interminablemente. Y si podemos llegar a controlar la mente de manera tan completa que ya no divague en absoluto, entonces —se dice— habremos alcanzado el más extraordinario de los estados. Pero en realidad, es todo lo contrario: no habremos alcanzado absolutamente nada. El control implica resistencia. La concentración es una forma de resistencia que consiste en reducir el pensamiento a un punto en particular. Y cuando la mente se adiestra para concentrarse por completo en una sola cosa, pierde su elasticidad, su sensibilidad, y se vuelve incapaz de captar el campo total de la vida.

El principio de la meditación es el conocimiento de uno mismo, y esto significa darse cuenta de todo movimiento del pensar y del sentir, conocer todas las capas de la conciencia, no sólo las superficiales sino las ocultas, las actividades profundas. Para ello, la mente consciente debe estar serena, calma, a fin de recibir la proyección del inconsciente. La mente superficial sólo puede lograr tranquilidad, paz y serenidad, comprendiendo sus propias actividades, observándolas, dándose cuenta de ellas; cuando la mente se da plena cuenta de todas sus actividades, mediante esa comprensión se queda en silencio espontáneamente; entonces el inconsciente puede proyectarse y aflorar. Cuando la totalidad de la conciencia se ha liberado, sólo entonces está en condiciones de recibir lo eterno.

Entre dos pensamientos hay un periodo de silencio que no está relacionado con el proceso del pensamiento. Si observas, verás que ese período de silencio, ese intervalo, no es de tiempo, y el descubrimiento de ese intervalo, la total experimentación del mismo, te libera del condicionamiento.

La meditación no es un medio para algo. Descubrir en todos los momentos de la vida cotidiana qué es verdadero y qué es falso, es meditación. La meditación no es algo por cuyo medio escapáis. Algo en lo que conseguís visiones y toda clase de grandes emociones. Mas el vigilar todos los momentos del día, ver cómo opera vuestro pensamiento, ver funcionar el mecanismo de la defensa, ver los temores, las ambiciones, las codicias y envidias, vigilar todo esto, indagarlo todo el tiempo, eso es meditación, o parte de la meditación. No tenéis que acudir a nadie para que os diga qué es meditación o para que os dé un método. Lo puedo descubrir muy sencillamente vigilándome. No me lo tiene que decir otro; lo sé. Queremos llegar muy lejos sin dar el primer paso. Y hallaréis que si dais el primer paso, ese es el último. No hay otro paso.

Información difundida por http://hermandadblanca.org/