hijos

Claudio Naranjo:En nuestro sistema patriarcal, donde el corazón y el amor no se suponen, necesitamos recuperar la espontaniedad y la educación emocional.

Imagen Posted on Actualizado enn

claudio-naranjo_680x631_c973c838

Claudio Naranjo

“Hemos aprendido a domesticar a nuestros hijos”

En nuestro sistema patriarcal, donde el corazón y el amor no se suponen, necesitamos recuperar la espontaniedad y la educación emocional.

Gema Salgado

Claudi Naranjo es filósofo y escritor. Dirige el programa 
SAT de formación
de educadores en el autoconocimiento. Es coartífice del “Movimiento mundial para la innovación y el cambio en la educación”.

– Usted aboga por una educación desde el corazón, que tenga en cuenta el ser, el conocimiento de uno mismo. ¿Cómo debería ser una escuela de este tipo?

El énfasis para mí está en la formación de los educadores, no tanto en el tipo de escuela. Tengo la impresión de que si no se formara a los educadores con información e ideas, sino que recibieran una formación emocional, la cosa iría de otra manera.

Eso significa también una formación terapéutica porque, a nivel emocional, los que participamos en la civilización occidental estamos enfermos.

Somos todos víctimas de una misma plaga, la plaga del déficit de amor

De generación en generación, los niños se ven cortos de “maternaje”, y esto no solo no ha mejorado, sino que ha empeorado con el hecho de que, hoy en día, las madres tienen que ganarse la vida fuera de casa. Son madres cada vez más ausentes y los niños se están poniendo cada vez más rabiosos, más difíciles. Llegan a la escuela más perturbados, y la escuela no se hace cargo de que ese daño emocional es significativo para la vida.

Los niños difíciles se ven como casos terapéuticos que los psicopedagogos pueden tomar en sus manos como si fueran una excepción, y no como una realidad universal.

– Si se está educando a los niños para ser trabajadores y entrar en el ciclo consumista, ¿qué cambios son necesarios para transformar esta realidad?

Tendría que haber por parte de los educadores un interés por la felicidad de los educados en lugar de seguir el patrón implícitamente severo que ha tenido la educación hasta el momento. Creer que donde hay problemas es la mano dura la que los va a resolver es un mal social muy generalizado.

Pero cuanto más se criminaliza al mundo para arreglarlo, más criminal se vuelve este. La educación es reflejo de esa misma actitud. Hay muchas mujeres en el magisterio que tienen perfecta capacidad materna, y en su casa la ejercen, pero cambian al ponerse el uniforme del sistema.

Este es un sistema patriarcal: no se supone que haya corazón

No se supone que la relación humana sea relevante ni que lo sea la relación personal con los estudiantes. Por eso no importa el tipo de escuela; el educador debe tener algo para dar y sentirse con libertad para darlo.

– Aprender en la naturaleza de una forma más experimental, fomentar la creatividad… Muchas escuelas alternativas basan su programa en estas ideas.

Estas escuelas están un poco prohibidas. Están muy bien, pero no llegan a la mayoría de la gente. Uno de los temas que más me interesa es cuál es la naturaleza de la resistencia a este tipo de proyectos nuevos si se sabe que funcionan.

¿Son los miembros de un ministerio, individualmente reacios, individualmente cómplices, de que la educación no eduque? ¿Existe la mente sistémica, que hace difícil cambiar el paso? No solo es la educación emocional lo que falla, a mí me interesa mucho el asunto de la libertad, la condición civilizada que ahora se está empezando a poner en tela de juicio.

Hay quienes interpretan la crisis de nuestro tiempo como una crisis de la civilización misma. Es la crisis de una situación en la que somos seres domesticados; nuestra animalidad, nuestra “instintividad”, el órgano básico que tenemos para navegar por la vida, ha sido castrado hace mucho tiempo. Domesticamos a los animales hace miles de años y hemos aprendido a domesticar también a nuestros hijos.

La falta de libertad de ser como uno es nos deshumaniza e interfiere con nuestro animal interior

A mí me interesa mucho la vuelta a la espontaneidad. El ser humano necesita su creatividad para salir de donde se ha metido, y si no existe la espontaneidad, no hay creatividad.

– En cuanto al programa SAT que dirige, ¿cómo se educa a los maestros?

Un elemento es la libertad de la que hablaba antes, la espontaneidad, el ser uno mismo. El atreverse y confiar en lo natural, en los impulsos. Otro elemento son las emociones. Hay emociones inferiores y emociones superiores. Las inferiores son lo que los cristianos llamaban pasiones, los pecados. Hoy se les llama necesidades neuróticas.

Pero más allá de las neurosis está el amor, y a eso hay que llamarlo por su nombre. Todavía está prohibido hablar de amor en el mundo burocrático y académico. En el SAT hablo de competencias existenciales, las que se requieren para ser un ser humano. Entre esas competencias están la solidaridad, el sentido de los ideales, los valores…

– Hemos hablado de educar para la libertad, de educar para el amor. ¿Y para la sabiduría?

Hoy en día no se sabe lo que es la sabiduría. Tanto domina el saber que poco tiene que ver con la sabiduría. La sabiduría pasa por la paz y el desapego. Pasa por valores que no están vivos en la cultura.

La gente se vuelve sabia pese a sí misma por las pérdidas, por los golpes, porque la vida le enseña, pero son pocas las personas que se vuelven sabias por una disciplina, como en las culturas espirituales orientales. Hoy en día no tenemos una escuela de sabiduría occidental.

Yo creo que lo que llamamos educación debería volverse más coherente con los principios de la sabiduría.

Un ser humano inteligente y con corazón se torna sabio cuando conecta con su esencia, con su espiritualidad y con su misión

Publicado en: http://www.mentesana.es/entrevistas/claudio-naranjo-educacion_1157

 

Ser padres ‘slow’, la tendencia para criar niños más felices

Posted on Actualizado enn

“Vivimos ocupados llevando a nuestros niños al colegio, a clases de arte, de música, a prácticas deportivas, pero olvidamos algo simple: “dejarlos jugar y disfrutar su tiempo libre, lo cual potencia su imaginación”

Cambiemos el Mundo, cambiemos la Educación

Plantea pasar más tiempo con los hijos y no saturarlos con actividades fuera del colegio.

dia_de_campo_en_familia

En un mundo acelerado y lleno de presiones, muchos han olvidado el gusto de vivir tranquilamente y, al tratar de cumplir con las demandas cotidianas, a veces no saben bien dónde están las prioridades. Incluso, se olvida que la familia es la número uno.

Esta convulsión llevó al movimiento Slow (despacio) a proponer la desaceleración en la forma de comer, de trabajar, de vivir y, ahora, hasta de criar a los hijos. El postulado es simple: saborear, vivir sin afanes y abrir espacios de calidad para el ocio, para reconectarse con la familia y los amigos. En otras palabras, ser selectivos con las actividades y así sacarle provecho a cada momento.

Esta nueva tendencia -que busca promover los padres slow- la reivindica la estadounidense Susan Sachs Lipman en su libro Fed up with Frenzy: Slowparenting…

Ver la entrada original 641 palabras más

1º de Agosto “Dia de la Pachamama”

Imagen Posted on Actualizado enn

“Para pedir lo justo y devolver lo necesario”

 

Si bien se realizan fiestas durante todo el mes, este 1° de agosto se celebra el Día de la Pachamama, una de los rituales más antiguos del mundo. Es tiempo de dar de comer a la tierra para que produzca buenos frutos. Para los pueblos originarios la tierra es como nuestra madre porque de ella se obtienen la siembra y todo de lo que vivimos.

En la Quebrada de Humahuaca, Norte de Chile y Argentina y regiones del altiplano la tierra es la Pachamama (palabra que proviene del quechua – y aimara- : Pacha es tierra o mundo y mama es madre). La Pachamama es una de la más arraigadas y masivas creencias expresada por los pueblos originarios de América Latina.

El primer día de agosto se celebra su día, momento en el cual se hacen agradecimientos, pedidos y bendiciones sobre los frutos de la Madre Tierra. Pero, ¿por qué en este mes? Agosto coincide con las primeras épocas del nuevo ciclo agrícola: el invierno comienza a irse y la primavera asoma, es tiempo de “tierra fértil”, y llegan las primeras lluvias. Es el momento en que la Pachamama se “preña”. Y para que las cosechas sean abundantes, es en agosto cuando se le rinde homenajes y ofrendas para que no falte el alimento y que haya buen tiempo.
Hoy en día, los festejos y homenajes encuentran variantes en todo el altiplano.

En Salta, por ejemplo, la ceremonia refuerza la idea de que toda creación viene de la tierra y los pobladores ahuyentan con inciensos los males de sus casas. En Jujuy organizan comidas comunitarias y luego hacen un agujero en el suelo para “darle alimento y bebida” a la Pachamama, luego lo tapan y danzan alrededor tocando músicas típicas con los vientos del altiplano.

Pero más Más allá de las diferentes formas en la que cada comunidad lleva adelante sus rituales, la celebración del día de la Pachamama aparece como un acto de defensa de las creencias y cosmovisiones de los pueblos originarios. Esta conmemoración es sinónimo de la supervivencia de historias ancestrales y de una visión compleja que une al hombre con su verdadera cuna: la Tierra.

Cada comunidad festeja a su modo. Pero más allá de eso, la celebración de este día es una forma de trascendencia de las creencias y concepciones del mundo de los habitantes originarios del continente. Una tradición que sobrepasó la conquista más feroz de la historia del hombre y que subsiste y se extiende en los descendientes de la tierra: la Pachamama es la madre y todos los hombres y mujeres, sus hijos.

“¿Tiene dueño la tierra? ¿Cómo así? ¿Cómo se ha de vender? ¿Cómo se ha de comprar? Si ella no nos pertenece, pues. Nosotros somos de ella. Sus hijos somos.

Así siempre, siempre. Tierra viva.

Como cría a los gusanos, así nos cría. Tiene huesos y sangre. Leche tiene, y nos da de mamar. Pelo tiene, pasto, paja, árboles. Ella sabe parir papas. Hace nacer casas. Gente hace nacer. Ella nos cuida y nosotros la cuidamos. Ella bebe chicha, acepta nuestro convite. Hijos suyos somos. ¿Cómo se ha de vender? ¿Cómo se ha de comprar?”

[E. Galeano]