Emociones

“Hay que estar en el cuerpo y percibir”. Luc Nicon

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El problema es que desde bien pequeños aprendemos a apartar lo que nos da un malvivir emocional, pero es suficiente con visitar nuestro interior y atender a las sensaciones físicas, porque la memoria está en el cuerpo.

Origen: Debemos eliminar los miedos inconscientes de nuestro cuerpo

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Debemos eliminar los miedos inconscientes de nuestro cuerpo

Estoy cogiéndole gusto a esto de compartir entrevistas por aquí. Espero que no os resulte molesto, puesto que tengo pensado continuar. Esta entrevista de hoy la leí ya hace tiempo, apareció también publicada en La Vanguardia (qué queréis que haga, regalan sus ejemplares en el autobús).

En esta ocasión entrevistan a Luc Nicon, un pedagogo que intentando resolver sus propios problemas de aprendizaje y descubrió la capacidad innata del cuerpo para digerir el malestar emocional.

Luc Nicon comprobó como el cuerpo humano tiene una capacidad innata para digerir el malestar emocional (fobias, irritabilidad, angustia, inhibiciones…) a través de las sensaciones físicas que aparecen en el cuerpo, y lo llamó TIPI (técnica de identificación sensorial de los miedos inconscientes). Tras 25 años de investigación ha creado la asociación TIPI World para dar a conocer la manera de volver a poner en marcha esta capacidad natural que uno solo puede poner en práctica.

Si queréis más información, aquí tenéis la web de la asociación.

Yo era incapaz de aprender. Me explicaban las cosas y no las comprendía. A los 16 años dejé el instituto, empecé a trabajar y a buscar métodos que me ayudaran a aprender.

¿Hubo algo que le sirviera?

Sí, integrar la emoción y el movimiento en el aprendizaje. Un ejemplo simple (que conseguí implantar en la educación francesa y holandesa) es el aprendizaje de las matemáticas mediante objetos que un niño puede mover.

Sencillo y eficaz.

Empezaron a acudir a mí personas muy bloqueadas ante procesos de aprendizaje. Un día, desesperado, se me ocurrió preguntarle a una mujer a la que no conseguía ayudar: “¿Qué está pasando en tu cuerpo ahora?”, “¿Cuál es tu sensación física?”… “Siéntelo, déjalo evolucionar”.

¿Y?

Al cabo de un minuto la sensación desagradable dio paso al relax, algo se había abierto y podía aprender. Durante cuatro años comprobé la eficacia de ese sencillo proceso en los bloqueos de aprendizaje, pero todavía no me había dado cuenta de la poderosa herramienta que tenía en mis manos hasta que empecé a aplicarla a otro tipo de bloqueos emocionales.

¿Miedos, fobias, angustias, irritabilidad, depresión…?

Sí, cuando aparece la sensación basta con detenerse, cerrar los ojos y ver qué ocurre en el cuerpo, de repente te cuesta respirar, o las piernas te tiemblan, o sientes dolor de cabeza…, aparecen sensaciones físicas a las que no solemos prestar atención.

¿Y qué haces con eso?

Dejar que evolucione, y en un máximo de dos minutos y medio llegas a la calma. Lo interesante es que ese desasosiego, esa angustia ante esa situación concreta, no vuelve a aparecer.

Suena a remedio milagroso.

Durante cinco años hice un estudio sobre 300 personas con dificultades emocionales y el 93% resolvieron su problema, la mayoría en una sesión. Hoy ya llevo más de 8.000 sesiones de TIPI (técnica de identificación de miedos inconscientes).

¿Tiene alguna explicación científica?

La hipótesis es que cuando conectas con las sensaciones provocadas por miedos y traumas revives un episodio de pérdida de conciencia ocurrido en el embarazo o el parto, algo bastante común provocado por problemas de asfixia o falta de riego sanguíneo.

Sin embargo, muchas depresiones y angustias vienen de la propia vida…

Cuando no se resuelven podemos pensar en otras causas: sabemos que midiendo el cortisol en sangre averiguamos si alguien que acaba de vivir un traumatismo (violación, grave accidente…) va a tener secuelas psicológicas o no. Si la respuesta de cortisol es baja, tendrá problemas, y parece que está relacionado con esas pérdidas de conciencia antes del nacimiento.

Curiosa teoría.

Entre un 60% y un 68% hemos vivido con un gemelo durante un breve tiempo en el vientre materno, hecho que puede causar problemas al que sobrevive y que se está investigando.

¿Y el camino de regreso es el cuerpo?

Sí, esas sensaciones saben desandar el camino y reparar ese momento, algo que no se puede hacer con la mente.

¿Y si te sientas, cierras los ojos, y no tienes ninguna sensación física?

Significa que estás en la mente. Hay que estar en el cuerpo y percibir las sensaciones físicas que aparecen: respiras mal, tienes temblores, sensación de asfixia…, pero sólo dura un par de minuto, y luego, la calma.

Y lo has de hacer cuando estás sufriendo los síntomas de la fobia o el temor.

Exacto, es algo muy concreto: sientes la emoción desagradable, buscas un lugar donde puedas cerrar los ojos, llevas la atención a las sensaciones físicas que están presentes en ese momento en tu cuerpo, dejas que estas sensaciones evolucionen por sí mismas y se transformen sin ejercer ningún control.

¿Así de sencillo?

Sí, el problema es que desde bien pequeños aprendemos a apartar lo que nos da un malvivir emocional, pero es suficiente con visitar nuestro interior y atender a las sensaciones físicas, porque la memoria está en el cuerpo.

¿Qué hacemos con la mente?

El ser humano tiene dos maneras de estar en conexión con el exterior: o bien estoy pensando y analizando –estoy en la mente– o estoy sintiendo. No puedes estar en los dos sitios a la vez.

¿Le ayudó la TIPI para afrontar la muerte de su hijo?

Murió hace cinco años, cayó por una ventana. Una desgracia como esta te llena de inseguridades, de culpa, de muchas sensaciones que no tienen relación con el hecho en sí. La TIPI me ayudó a superar esas cosas.

La confusión no te permite saber qué es lo que sientes. ¿Cómo lo haces?

Necesitas concreción, estar viviendo esa sensación desagradable. Cuando volvía en avión de Milán, donde vivía mi hijo, delante de mí una persona estaba leyendo la noticia de su muerte y me puse fatal. Aproveché ese momento para hacer TIPI y puede eliminar mucho malestar.

Parece tan sencillo…

Lo es, es una capacidad innata para digerir el malestar emocional y eliminar el origen de los bloqueos.

 

A Danzar la Vida – Clases Febrero

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EN FEBRERO todos los jueves a partir del Jueves 2 a las 19 y 30 hs. podes probar una clase gratis
EN MARZO comenzamos con las actividades regulares.
No te quedes sin tu lugar!! En Marzo y Abril hay Promoción por Inicio, te espero para seguir compartiendo La Celebración de la Vida

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https://www.facebook.com/CaminosdelSer.RS/

 

 

 

 

 

Espacio de Talleres “Emociones en Movimiento”

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Son 3 ENCUENTROS en los que se puede participar en todos o solo uno.
Si decidis participar en los tres, tenes un descuento del 50% en el ultimo Taller.

1º TALLER: Sabado 21 de MAYO de 15:00 a 16:30 hs.
2º TALLER: Sabado 28 de MAYO de 15:00 a 16:30 hs.
3º TALLER: Sabado 4 de JUNIO de 15:00 a 16:30

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ABIERTA LA PRE-INSCRIPCION: Sera necesario a partir de los 5 dias anteriores al Taller confirmar y señar la inscripción.

¡¡CUPOS LIMITADOS!!

Consultas por privado dirigiéndose al Link del Evento:

https://www.facebook.com/events/461486477378388/

 

 

Elsa Punset: educar las emociones, es una llave de libertad para las personas

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Podemos enseñar al niño que sus estados emocionales son pasajeros y que puede tomar distancia de ellos, por ejemplo enseñándole a relajarse o meditar. La serenidad, como todas las demás emociones o estados emocionales, se puede entrenar y fortalecer físicamente en el cerebro.

Cambiemos el Mundo, cambiemos la Educación

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Enseñamos a los niños a leer, escribir o vestirse, ¿pero qué hay de sus emociones?. Educar las emociones puede convertirse en la llave de libertad para las personas, explica en una entrevista con Efe, Elsa Punset, que nos presenta una colección de cuentos para entrenar la inteligencia emocional.

Punset defiende, en la colección “Taller de emociones” (Penguin Random House), que las emociones nos influyen y muchas veces nos gobiernan, por lo que aprender a manejarlas ayuda a mejorar nuestras relaciones con los demás, a superar el estrés e incluso a tener mejor salud.

Con los cuentos “Los Atrevidos en busca del tesoro” y “Los Atrevidos dan el gran salto”, la experta ofrece algunos consejos a los padres y a los profesores sobre cómo entrenar a los niños para entender el miedo, la tristeza, el amor o la autoestima.

PREGUNTA: A algunos adultos, ¿nos habría ido mejor si nos hubiéramos…

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Si alimentamos a los niños de amor, los miedos morirán de hambre

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http://lamenteesmaravillosa.com/alimentamos-los-ninos-amor-los-miedos-moriran-hambre/

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Si alimentamos a los niños de amor, los miedos morirán de hambre

Lo más interesante de asumir la educación emocional de nuestros niños es que a través de ella cambiamos la química de sus cerebros; o, lo que es lo mismo, les estamos ofreciendo la posibilidad de controlar su biología.

La influencia negativa y penetrante de los medios de comunicación, las prácticas educativas poco acertadas o la falta de respeto hacia las escuelas o hacia la sociedad están mermando las capacidades emocionales de nuestros niños.

Podemos aceptar que es inevitable que cierto tipo de cambios sociales ocurran, pero lo que tenemos en nuestras manos herramientas para potenciar su salud emocional. ¿Qué podemos hacer? En realidad es muy sencillo, véamoslo…

niños amados

Que una sonrisa le sirva de paraguas

Sabiendo que la serotonina es la hormona principal en la regulación de nuestro estado de ánimo, podemos ayudar a nuestro cerebro a producirla de una manera natural. Para regularla basta con mantener una dieta saludable, dormir las horas adecuadas o hacer ejercicio de manera habitual.

Es decir, que para una correcta salud emocional, debemos implementar en su vida diaria este tipo de hábitos. De esta manera, lograremos que su cerebro se encuentre en las condiciones óptimas para evitar las sobrecargas de energía que se derivan del estrés y de los miedos.

Cabe apuntar, como curiosidad, que investigadores destacados señalan que decirles a nuestros niños que sonrían y que las cosas irán mejor es verdaderamente útil. De hecho, a la luz de los datos, los seres humanos podemos equilibrar nuestros niveles de serotonina con una simple sonrisa.

Cuando sonreímos nuestros músculos faciales se contraen, lo que hace que disminuya el flujo sanguíneo de los vasos cercanos. Esto, a su vez, provoca que se enfríe la sangre, por lo que disminuye la temperatura de la corteza cerebral, lo que tiene como consecuencia la producción de serotonina.

Me gusta como soy

Jugar es el trabajo de los niños  

Lo que hemos comentado hasta ahora viene a confirmar la idea de que las cosas pequeñas sean tan importantes. Pero si de alguna manera podemos articular el aprendizaje emocional infantil es a través del juego.

La mejor forma de enseñarles habilidades que les permitan gestionar sus emociones es a través del juego, pues lograremos brindarles la oportunidad de aprender y practicar nuevas maneras de sentir, de pensar y de actuar.

Además, podemos convertirnos en parte integral del proceso de aprendizaje emocional de una manera tremendamente eficiente. De hecho, una vez que introduzcamos una dinámica atractiva, la curiosidad y la repetición que el niño solicita de algo que le divierte harán el resto del trabajo.

Por ejemplo, cuando un niño o niña se enfrenta a un miedo es bueno ayudarle a que se sienta identificado con un personaje de ficción al que admire. De esta manera, podemos jugar con él o ella a que se imagine qué haría su ídolo en su lugar cuando se enfrente a una situación complicada.

Si articulamos una serie de juegos de este tipo o de otros como las marionetas, la relajación o la exploración corporal, lograremos que el niño adquiera las habilidades necesarias para gestionar sus emociones.

Esto supondrá, además, un grato autorreconocimiento, el cual fomentará su interés por trabajar aspectos de los que todavía no alcanza a comprender la complejidad.  Gracias a ello fomentaremos el desarrollo de una autoestima saludable basada en el autorrespecto y en la consecución real y propia de sus logros.

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Claves para aumentar sus habilidades emocionales

Como hemos dicho antes, a veces es muy sencillo lograr que nuestros niños crezcan de manera equilibrada. Así, basta con que los alimentemos de amor para que sus miedos y sus problemas emocionales se mueran de hambre. Veamos a continuación cómo podemos hacerlo en 3 sencillos pasos…

1. Ofreciéndoles un hogar, un lugar en el que se sientan protegidos y arropados

Un hogar se crea de emociones que parten de las personas que lo componen. No vale de nada que tengan cientos de juguetes en su habitación si no compartimos con ellos nuestro amor a través de gestos de cariño y de cuidado.

2. Háblales de manera cariñosa

Cuando los niños hacen algo mal o se comportan de manera agresiva solemos emplear estrategias de rechazo hacia su persona. Esto es algo así como decirles “ya no te quiero” o “qué malo eres”; sin embargo, de esta manera no les hacemos ver que lo que está mal es lo que han hecho (o sea, su comportamiento) y no su propia valía.

Por esta razón, el mensaje que debemos transmitirles mensajes del tipo “no está bien lo que has hecho” que no mermen su autoestima ni pongan en duda nuestros sentimientos hacia ellos.

3. Regalándoles nuestro tiempo, nuestro interés y el deseo de disfrutar los desafíos que nos proponen.

Lo que nuestros niños ven en nosotros no lo ven en nadie más. Ni siquiera alcanzan a imaginarlo. Por ello, es indispensable regalarles todo de nosotros y ofrecerles una visión de su mundo cálida e incondicional.

 

“Cada órgano dañado responde a un sentimiento”

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‘Cada órgano dañado responde a un sentimiento’

Christian Flèche, psicoterapeuta, padre de la teoría de la descodificación biológica

Emociones

Las enfermedades son una tentativa de autocuración, una reacción biológica de supervivencia frente a un acontecimiento emocionalmente incontrolable, de manera que cualquier órgano dañado corresponde a un sentimiento preciso y tiene una relación directa con las emociones y los pensamientos. Junto al doctor Philippe Levy, Flèche creó nuevos protocolos para organizar un método de diagnóstico original emocional y una nueva forma de terapia breve que busca en las emociones el origen y la solución a las enfermedades. Tiene publicados 17 libros sobre la descodificación biológica, cuatro de ellos traducidos al español. El cuerpo como herramienta de curación (Obelisco) ha vendido tres ediciones

El cuerpo es nuestra herramienta de curación?

 Yo era enfermero en un hospital de Normandía y observe que pacientes con la misma enfermedad, tratamiento y doctor evolucionaban de manera muy di#7;ferente.

Bueno, cada uno es cada cual…

 Exacto, mi hipótesis es que las enfermedades son una metáfora de las necesidades físicas y emocionales de nuestro cuerpo. Cuando no hay una solución exterior a esa necesidad, hay una solución interior.

¿Eso es para usted la enfermedad?

 Sí, una solución de adaptación. Cada órgano del cuerpo quiere satisfacer su propia función, es decir, atrapar oxígeno, alimentos… Si el cuerpo quiere comer, pero en el exterior hay guerra y no lo consigue en un plazo razonable, se produce un shock.

¿Nace el conflicto?

 Sí, el inconsciente inventa una vía suplementaria de supervivencia: un síntoma, que es una solución o una tentativa de solución inconsciente e involuntaria a ese shock vivido. En ese caso, el miedo a morir de inanición atacaría el hígado.

Póngame otro ejemplo.

 Una persona que siempre tiene prisa puede desarrollar un nódulo en el tiroides, que envía más tiroxina y aumenta el metabolismo del cuerpo, eso la hará más rápida.

Pero tener prisa es psicológico.

 Todo lo que captamos a través de los cinco sentidos, de los captadores neurovegetativos que vienen del interior del cuerpo, lo que pensamos o imaginamos, se traduce en realidad biológica.

¿Y provoca un síntoma?

 Si no hay una solución concreta y consciente, sí. De manera que si escuchamos algo muy desagradable que nos afecta podemos tener acidez de estómago. Y hay algo muy importante que tener en cuenta.

Dígame.

 El cerebro no distingue entre lo real o lo imaginario. Un trozo de limón en la boca o la idea de un trozo de limón en la boca provocan la misma salivación. En función del sentimiento particular, el shock afecta a una zona precisa del cerebro, visible por el escáner, a un órgano y a una realidad energética.

¿Realidad energética?

 Somos una unidad compuesta de cuatro realidades inseparables: orgánica, cerebral, psíquica y energética. No hay ni una sola célula del cuerpo que escape al control del cerebro, y este no escapa al control del pensamiento, consciente o inconsciente; de manera que ni una célula del cuerpo escapa al psiquismo. Un shock siempre va acompañado de un sentimiento personal que repercute en los cuatro niveles biológicos.

¿Y es irreversible?

 Cuando encontramos la solución esos cuatro niveles sanan simultáneamente. Una paciente tenía dolor en el hombro. “¿Desde cuándo?”, le pregunté. “La primera vez estabas sola con mis hijos” “Si estas con tus hijos, no estás sola, ¿quién falta?” “Mi marido que nunca está, yo necesito estar arropada”. Cuando lo reconoció, el dolor desapareció.

A lo largo de un día no satisfacemos todas nuestras necesidades fundamentales.

Cuando no las satisfacemos, nace una emoción. Si esa emoción se libera en el exterior bajo una forma artística, a través de la palabra, el baile o los sueños… todo va bien. Cuando el acontecimiento no está expresado, queda impreso y el cuerpo será el último teatro de ese evento.

¿Todo conflicto provoca enfermedad?

 No, es necesario que sea dramático, imprevisto, vivido en soledad y sin solución. Cuando se dan estos cuatro criterios, el trauma se manifestará a través de la biología.

¿Distintas emociones corresponden a distintos órganos del cuerpo?

 Sí, todo lo que tiene que ver con la epidermis responde a conflictos de separación; el esqueleto, a una desvalorización; la vejiga corresponde a conflictos de territorio. Para las mujeres diestras, problemas en el seno y hombro izquierdos corresponden a problemas con los hijos y viceversa para las zurdas; los desajustes en el seno y hombro derechos corresponden para las diestras a problemas con la pareja y viceversa.

¿Estómago e intestino?

 No tener lo que se quiere y no poder digerir lo que se tiene corresponde al duodeno y estómago. El colon corresponde a un conflicto asqueroso, podrido. En el recto están los problemas de identidad: “No me respetan y me dejan de lado”. Los riñones es la pérdida de puntos de referencia. Los huesos: grave conflicto de desvalorización…

¿Lo adecuado para estar sano?

 Revalorizar las emociones, ser consciente de las emociones y expresarlas, es decir: bailar más a menudo. La gente está mucho tiempo en lo emocional pero son emociones procuradas: fútbol, cine… Un malestar compartido disminuye a la mitad, continúa compartiéndolo y acabará desapareciendo. Una felicidad compartida se multiplica por dos.

La ira y la violencia se expresan a sus anchas.

 Un hombre tiene miedo, el miedo produce rabia, y la descarga enfadándose con su mujer. Cuando estamos en contacto con la emoción auténtica, se transforma; cuando lo estamos con la emoción de superficie, no hay cambio. Si el hombre se dice: “Lo que tengo es miedo”, su miedo disminuye a la mitad. Hay que tomar conciencia de uno mismo.

Publicado por La Vanguardia