Salud y bienestar

El cuerpo en movimiento, vivir/existir

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Vivir es moverse

El cuerpo es la base de nuestro modo de estar en el mundo, activo, vivo, moviéndonos, actuando en el día a día. Estoy viva, me siento viva al moverme intencionalmente, coloreado de los afectos que acompañan el hacer, participar en tareas/actividades significativas. Así vivo yo, al Estar-en-el-mundo interactúo en el proceso de la constitución del sí/mí mismo con y entre otros, compartiendo espacios significativos.

Somos nuestro cuerpo y tenemos un cuerpo. El cuerpo es siempre nuestro primer lugar para comprender-nos y comprender el mundo

Algunos filósofos, fisiólogos, sociólogos, neurofisiólogos, antropólogos, psicólogos hablan con frecuencia de un cuerpo estático, encapsulado, individual, fragmentado, simbólico. Lo hacen desde una perspectiva teórica, sin haber vivido la experiencia a la que se refieren. Muchos profesionales “acatan” estas teorías otorgándoles autoridad e influencian las intervenciones en psicoterapia y pedagogía del movimiento. Debido a ello, quiero expresar y compartir mis reflexiones basadas en mi experiencia personal y profesional.

Mis preguntas cuando hablamos del cuerpo son: ¿Qué es el cuerpo? ¿Qué se siente al estar o/y ser en el cuerpo?

Skårderud, psiquiatra noruego, habla de su experiencia:

“Estamos en movimiento, y cambiando todo el tiempo. Entramos al mundo desde una gran nada, nos extendemos en diferentes direcciones. Descubrimos constantemente cosas nuevas. Actuamos (en el mundo) desde y con nuestro cuerpo. El cuerpo es la experiencia primera de todo. Esto es irreversible e inevitable. Aunque sea difícil nos abre grandes posibilidades. Se trata de abrirse al mundo usando nuestros sentidos. Dejándonos sentir somos, tomando consciencia de que estamos vivos.” (p. 11, 2004).

Concuerdo con él en ver a la persona moviéndose, sintiendo, actuando, viviendo. Skårderud no menciona la participación y el contexto, aspectos fundamentales en mi experiencia de estar en el mundo, dado que el estar-en-el-mundo es participar con otros, interactuando en el proceso de la constitución del sí mismo con y entre otros en un contexto.

El movimiento base del crecimiento

El niño se mueve, explora, juega, descubriendo el mundo que le rodea, adquiriendo capacidades y ampliando su campo y posibilidades de acción e interacción con el entorno y los otros. Al jugar, el cuerpo está vivo, sintiendo, atento. Moviéndose, la persona crece; es necesario moverse-actuar para construir el modo-de-ser, su sí mismo en este mundo occidental postmoderno.

En el viaje por la vida, moverse es fundamental para vivir, crecer, existir. Moverse no porque sí, sino porque es inherente a la naturaleza humana la intención al actuar y la reflexión de lo que se hace. Al moverse intencionalmente el niño explora, va descubriendo. La intencionalidad del movimiento responde a la curiosidad para conocer, descubrir que es lo que está más allá de su alcance, responder a preguntas fundamentales como: ¿Quién soy y cómo es el mundo en el que me muevo y relaciono?

La necesidad de jugar la describió Piaget (1969) como la actividad científica del niño para conocer el mundo que lo rodea. El juego requiere interés, entusiasmo, concentración, atención, dedicación, absorción en lo que está haciendo. Estas son maneras de estar en el mundo, de sentirse vivo a través de los movimientos necesarios para actuar, relacionándose. Winnicott (1990), Piaget (1969), Vygotsky (2009), entre otros, señalaron estos aspectos fundamentales para el crecimiento.

El cuerpo, estar en el mundo

Retomo las preguntas: ¿Qué es el cuerpo? ¿Se puede explicar el cuerpo? Desde la perspectiva fenomenológica, las acciones se describen en primera persona. Las experiencias corporales son la base de mi subjetividad. El intento de explicar el cuerpo resulta en la reducción de su complejidad y dinamismo. Cuando analizamos el cuerpo siempre habrá algo que escapa al análisis, un resto mágico.

Los significados más profundos y las características dinámicas de nuestra corporeidad los señala Merleau Ponty (1993), al poner el acento en la experiencia subjetiva del cuerpo. M.P. habla de un cuerpo viviente prereflexivo. La subjetividad humana es para Merleau Ponty (también para Sartre, 1956 y Marcel, 1987) estar-en-el-mundo en mi cuerpo activo, dinámico, cambiante en un nivel pre-reflexivo y creando significados a través de mis acciones.

Somos nuestro cuerpo y tenemos un cuerpo. El cuerpo es siempre nuestro primer lugar para comprender-nos y comprender el mundo. La experiencia viene antes del análisis. Lo pre-reflexivo, siguiendo a M. Ponty y J. P. Sartre, viene antes de la reflexión. La experiencia se origina a través de los encuentros del cuerpo, la reflexión sobre dichos encuentros y la significación que damos a los hechos. El cuerpo vive la experiencia, el cuerpo actúa, es el “lugar” para ser, creando espacios significativos.

El cuerpo está en interacción vital con el mundo creando significados. Los significados se construyen a través de la reflexión sobre la acción en la que la persona participa. Estos aspectos son inseparables, pero no están” fusionados”, se viven durante el movimiento, como al caminar, en la danza, en el deporte vivenciamos la unión de lo subjetivo y lo objetivo. Podemos vivenciar sentirnos fluir y ser una totalidad. El cuerpo es siempre existencial. Estamos en el mundo, vivimos el mundo con y desde nuestro cuerpo. También podemos vivir alienación, distanciamiento, cosificación, cuando la persona trata a su cuerpo como objeto de consumo o herramienta de trabajo, exponiéndose a esfuerzos extremos o actuando en contextos opresores o excluyentes donde existe desigualdad o discriminación.

El cuerpo presente/ausente

La alienación de ciertas funciones biológicas del cuerpo, es también un aspecto del día a día. Así lo describe D. Leder, médico y filósofo, en “El Cuerpo Ausente” (1990), quien realiza un análisis fenomenológico minucioso de la paradoja del cuerpo presente/ausente en el día a día. Por ejemplo: Las vísceras, ausentes de la conciencia en vigilia, están activas en el día a día y constituyen el sostén de la vida.

El cuerpo está en interacción vital con el mundo creando significados. Los significados se construyen a través de la reflexión sobre la acción en la que la persona participa

Leder describe varios aspectos del cuerpo presente/ausente en nuestra vida diaria: El cuerpo ecstático y recesivo. El cuerpo está disponible en limitada medida a nuestra consciencia. Por ejemplo: Comer una manzana cuando siento hambre. La acción comienza con la sensación de hambre en un entorno físico social (oficina) de trabajo, esto genera el traslado desde la oficina al comedor para buscar la manzana. El acto de comerla, deglución, digestión, evacuación se suceden automáticamente. Es así como parte del proceso no aparece en la consciencia del actor, excepto al principio la sensación de hambre y al final, al percibir movimientos intestinales, como indicación para que el individuo se desplace al baño para evacuar; signo de completado el proceso digestivo.

Este análisis nos enfrenta con la paradoja que el cuerpo sano y en buen funcionamiento está presente debido a su ausencia, y a pesar de estar ausente en la consciencia, continúa activo y cambiante.

El cuerpo ecstático

Leder (1990) se refiere al cuerpo ausente a nuestra consciencia en las actividades de la vida diaria, ya que nuestro foco en el ejemplo anterior está en la actividad de caminar para tomar la manzana y no en el movimiento de las piernas o la actividad de un órgano.

En la acción de comer la manzana: estoy presente durante los tres primeros bocados, al morder, saborear, masticar. Luego estas acciones se tornan automáticas y focalizo mi atención en las noticias de la pantalla del comedor. Durante la deglución, digestión, funciona el cuerpo presente/ausente.

En el cuerpo ecstático, el foco está fuera de nosotros, el foco se dirige al mundo circundante o a la actividad que se realiza.

El cuerpo está próximo/presente debido a su ausencia. Al olvidarse de sí mismo, se trata de tornarse menos objeto para sí mismo y para los otros. Esta forma de “olvido de sí mismo” es crucial para que podamos participar en el mundo, con los otros.

El cuerpo recesivo

Es la denominación utilizada por Leder para describir el interior del cuerpo. Hay funciones que nunca podremos sentir o que nunca tendremos conocimiento de las mismas, por ejemplo, el páncreas o el estómago; que constituyen el cuerpo ausente y que son fundamentales con su actividad.

En el ejemplo anterior de comer la manzana, yo no tengo control sobre el funcionamiento de mi sistema intestinal; éste funciona automáticamente. El interior de nuestro cuerpo escapa con frecuencia a la experiencia directa. Como ejemplo, nunca podré reconocer una fotografía de mis propias vísceras; mis intestinos (vistos por dentro). El interior de nuestro cuerpo se caracteriza por su silencio y su funcionamiento está fuera del control voluntario.

La alienación del cuerpo, a nivel biológico, se vive mientras no se siente, ni se considera, cuando funciona “bien”.

El cuerpo y el Otro / participación interacción

Mi corporalidad /mi experiencia subjetiva del cuerpo es una construcción social, surge al internalizar experiencias de la corporalidad de y con otros.

El descubrimiento de las “neuronas espejo”, confirma el proceso neurológico de esta experiencia. La mirada del Otro/a, dirigida hacia mí responde a la experiencia: ¿Cómo me ven? ¿Quién me ve? “Contribuirá” a mi experiencia de quien soy.

La alienación del cuerpo, a nivel biológico, se vive mientras no se siente, ni se considera, cuando funciona “bien”

“Existir sólo como cuerpo es un problema”, ya que el cuerpo no está solo, aislado de los otros, como señala Marcel. Existir existencialmente es actuar como ser pensante, emotivo, interactuando, asumiéndose como ser libre y creativo entre y con los otros

Tomo distancia de la perspectiva problemática del hombre/mujer aislado/a: “Soy sólo un cuerpo” hacia la posición participativa del sujeto: “Soy un ser entre y con otros seres”, capaz de interacción con los otros en el mundo. La participación como la entiende G. Marcel es posible a través de un tipo especial de reflexión en la que el sujeto se ve como un ser entre otros seres, más que como un objeto. Esta mirada se opone a la posición de Sartre quien considera la presencia del Otro, distante, me convierto en objeto, vivo un enfrentamiento. Yo me convierto en objeto de mí mismo (el cuerpo-en-sí) como una cosa ajena. Una división radical se introduce entre mi cuerpo como lo vivo y mi-cuerpo-objeto que ha sido “desenmascarado”, definido y delimitado por una mirada externa. Para Sartre (1956) la mirada evaluativa del otro, despierta la auto-consciencia de mi cuerpo vivido como objeto, mirado por otro “acusador”, a quien siento (o constituyo en) dueño de la situación, lo que genera desigualdad de poder.

En las experiencias de empatía, el otro me trata como sujeto, ocurre una incorporación mutua donde el Otro/a vive conmigo el mundo que ambos habitamos. La mirada apreciativa alentadora me hace consciente de mi corporalidad, aceptándome. Me siento afirmado en mi cuerpo por el toque (físico o verbal o de la mirada) de quien me ama/acepta (Merleau-Ponty, Marcel, M. Buber).

En realidad, la participación con los otros se vive a través de sentimientos como la compasión, empatía, lo que además de permitir al sujeto vivir su cuerpo como cuerpo-propio, le capacita para reaccionar hacia los otros como ser en mi cuerpo/corporalidad, sintiendo, creativo y participativo. Sentir es un modo de participación, un acto creativo que acerca al sujeto a una experiencia de ser entre los otros seres.

Conclusión

Realicé esta revisión, de los modos de “estar-en-el-mundo” en movimiento, con una mirada fenomenológica existencial del cuerpo cambiante moviéndose. Señalo la importancia del juego como la actividad en la que la persona actúa, moviéndose, crece, cambia.

Leder (1990) nos enfrenta con la paradoja del cuerpo presente/ausente, describe las diferentes maneras de ausencia en el día a día: el cuerpo ecstático y recesivo. El cuerpo “presente/ausente”, cambia continuamente, es dinámico, moviéndose y al mismo tiempo mantiene funciones vitales que nos facilitan la participación en los diferentes contextos.

Mi cuerpo se constituye/construye como mío, en interacción, intercorporalidad, participando. Moverme, sintiéndome para actuar y participar y construir significados en un mundo complejo tan cambiante como el cuerpo. Estos cambios continuos, tanto del cuerpo como del mundo en el que vivimos, son inasibles.

Sentir es un modo de participación, un acto creativo que acerca al sujeto a una experiencia de ser entre los otros seres

Estas paradojas: el cuerpo presente/ausente, dinámico, participando, tuvo y tiene influencia en mi visión del cuerpo y del ser. El cuestionar lo obvio despertó mi curiosidad de explorar nuevas posibilidades en la profesión de lo corporal y de psicoterapia. Generó preguntas y diálogo con colegas, por ejemplo: ¿Qué reacción despierta en el alumno tomar consciencia de su cuerpo ausente? ¿Qué consecuencias tiene tomar consciencia del cuerpo ausente en la salud y la calidad de vida de pacientes y alumnos, a largo plazo?

Bibliografía

Holzman, Lois, Vygotsky at Work and Play, Routledge, N.Y., 2009.
Leder, Drew, The Absent Body, The University of Chicago Pres., London, 1990.
Marcel, Gabriel, Aproximaciones al Misterio del Ser, Encuentro Ediciones, Madrid, 1987.
Merleau Ponty, Maurice, Fenomenología de la Percepción, Planeta Argentina, Buenos Aires, 1993.
Sartre, Jean Paul, Being and Nothingness, Gramercy, New Jersey, 1956.
Winnicott, Donald, Home is where we start from, Penguin books, England, 1986/90.
Skårderud, Finn, Andre Rejser, “Bevægelser” p.9; “Kroppene” p.30, Gyldendals bogklubber, 2004.

Publicado en: https://www.topia.com.ar/articulos/cuerpo-movimiento-vivirexistir

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Entrevista a Juan David Nasio

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“Desde el punto de vista psicoanalítico, uno está curado cuando consigue amarse tal cual es, cuando llega a ser más tolerante consigo mismo 

Origen: Entrevista a Juan David Nasio

Entrevista a Juan David Nasio

En conflicto con una mitología a la que considera el disparador de una migración masiva hacia las terapias breves, el psicoanalista Juan David Nasio formula en su libro “Sí, el psicoanálisis cura” las conclusiones que ha recogido a través de cinco décadas de experiencia, a la vez que refuta los equívocos en torno a la duración de los tratamientos, su condición de “aventura intelectual” y la implicación entre analista y paciente.

Desde el punto de vista psicoanalítico, uno está curado cuando consigue amarse tal cual es, cuando llega a ser más tolerante consigo mismo 

El analista y psiquiatra radicado desde hace casi cincuenta años en París -donde se formó junto a Jacques Lacan- llegó a Buenos Aires para presentar un texto en el que, a medio camino entre lo confesional y lo ensayístico, pone al servicio las experiencias que ha tenido en su elegante consultorio con vistas al río Sena, para desmontar los prejuicios sobre el psicoanálisis, algunos de ellos alentados incluso por quienes lo ejercen.

La práctica no promueve la idea de que al final del tratamiento aguarda la felicidad o la armonía, sino un modo diferente de habitar el desamparo, la soledad y la infelicidad de la condición humana: para Nasio, vivir sin sufrimiento es imposible dado que este conserva un núcleo irreductible a la voluntad de domesticarlo. Sin embargo -y tal como sostiene taxativamente en su nuevo texto-, “el psicoanálisis cura”.

“Hay una enorme injusticia en torno al psicoanálisis -dispara Nasio en entrevista con Télam-. Nosotros mismos lo hemos inflado tanto que evidentemente que provocamos un efecto indeseado. Se lo ponderó de manera exagerada y ahora se lo critica de manera injusta”.

– Télam: Con esta obra desafía a la medicina pero en especial a la comunidad psicoanálitica, que seguramente no verá con buenos ojos esa afirmación tan tajante sobre la curación que preanuncia el título.

– Juan David Nasio: Freud definió al psicoanálisis de tres maneras. Dijo que era una doctrina, un método de investigación que permite descubrir cómo funciona el psiquismo humano, y una terapéutica destinada a aliviar el sufrimiento de la gente. Tal vez no era necesario recalcarlo en 1925, cuando él vivía, pero en el mundo actual es importante poner el acento en que lo que hacemos los psicoanalistas está destinado a que la persona que nos consulta sufra menos.

Yo no quiero que siga prosperando esa visión general mitificada que surgió probablemente en la época de Lacan. Él representó una revolución tan extraordinaria del psicoanálisis que se llegó a concebirlo como una aventura intelectual. No, el psicoanálisis es ante todo un tratamiento terapéutico. Y de hecho no es frecuente que un paciente me plantee que viene a analizarse para conocerse a sí mismo. Todos vienen para relatar problemas de pareja, de familia… hay algo más que un malestar. Vienen con un sufrimiento, con síntomas. Y hay otros mitos: que el tratamiento es prolongado, que cuesta siempre una fortuna, que es doloroso. Nada de eso es el psicoanálisis que yo practico.

– T: ¿Bajo qué parámetros se mide la cura de un paciente?

Hay una diferencia entre la tristeza normal y la tristeza depresiva. Esta segunda depresiva es invasora, difícilmente reductible 

J.D.N.: Desde el punto de vista psicoanalí¬tico, uno está curado cuando consigue amarse tal cual es, cuando llega a ser más tolerante consigo mismo y, por lo tanto, más tolerante con el entorno. Siempre quedará una parte de sufrimiento, un sufrimiento irreductible, inherente a la vida, necesario a la vida. Vivir sin sufrimiento no es vivir. Aún así no digo que todos los pacientes se curan ni que todo paciente que terminó su terapia está perfecto. No hay ningún método, ninguna terapia ni medicamento que dé cien por ciento resultado ¿Qué significa estar curados? Amar al niño que fuimos y que sigue viviendo en nosotros. Ser adulto es permitirnos jugar como un niño sin sentirnos ridí¬culos. En general, un paciente llega al final de análisis cuando desciende al interior de sí¬ mismo y se da cuenta que posee lo esencial de lo que deseaba: la fuerza de vivir.

– T: Usted se posiciona lejos del estereotipo del analista mudo y ausente.¿En qué aspectos toma distancia del paradigma de analista ortodoxo?

– J.D.N.: Me interesa la proximidad del paciente. Me siento cerca, me implico en su relato. Y por otra parte no utilizo para nada el método de la asociación libre que creo que ningún analista utiliza aunque muchos digan que sí. Freud lo quiso explorar para facilitar la emergencia de pensamientos y sentimientos inconscientes, pero no se instituyó como método universal.
Lacan mismo lo dijo: la regla de la asociación libre está para ser dicha pero jamás aplicada. Yo trabajo mucho con el discurso del paciente pero también con fotos y otros registros de su intimidad. Quiere decir que estoy cerca sin que esto genere algún tipo de familiaridad. Y establezco con el paciente dos tipos de empatía: siento lo que él siente y trato de sentir lo que él no siente pero sí sintió siendo niño. Una buena escucha comienza por una observación precisa que implica poner a disposición del paciente toda mi sensibilidad. Me gusta analizar cómo aprieta su mano el paciente al saludarme, así como observar las carteras o bolsas que trae consigo a la consulta. A veces hasta incluso pregunto “¿Qué lleva usted ahí¬?”.

– T: En el libro dice que detrás de la tristeza se esconde el odio, y que el punto de partida de un paciente triste es identificar el odio que trae consigo ¿A qué tipo de tristeza se refiere?

– J.D.N.: Hay una diferencia entre la tristeza normal y la tristeza depresiva. Esta segunda depresiva es invasora, difícilmente reductible a pesar de los tratamientos y los antidepresores. Es una tristeza que no se sabe de dónde viene. Provoca acritud. El depresivo es colérico, se enoja fácil y hace recriminaciones a sí mismo y a los otros. No es alguien solo apagado. Está enojado con la vida y además siente mucha culpabilidad. La tristeza depresiva surge con el sentimiento de haber sido injustamente maltratado, herido o abandonado. Con la tristeza depresiva la voluntad está muerta, como define Antonio Machado en un poema.

– T: “Vivir sin sufrimiento no es vivir”. ¿Se refiere a que no es posible neutralizarlo o a que algún tipo de sufrimiento es condición necesaria para afrontar la vida?

– J.D.N.: El sufrimiento forma parte de la vida, pero además nos permite aprender y defendernos mejor e incluso anticiparnos a las situaciones. Es imposible evitarlo, erradicarlo en su totalidad. Ni siquiera lo logran los monjes budistas, cuyo principio es no desear para no sufrir.

En parte es cierto: a partir del momento en que uno desea ya sonó. Uno quiere algo y frente a eso, o lo tiene y lo pierde o no lo tiene y sufre. Cuando los budistas dicen que no hay que desear yo pienso: “Ah, que simpáticos. ¿Cómo hacen? No se puede no desear”. Freud lo decía: de todas las causas del sufrimiento la más intensa es el amor.

El sufrimiento forma parte de la vida, pero además nos permite aprender y defendernos mejor e incluso anticiparnos a las situaciones

A partir del momento en que uno ama, corre el riesgo de perder y sufrir. Cuando estoy apegado al otro, las condiciones para sufrir están dadas: celos, abandono, soledad, traición. Una historia de amor que dura es como un cuerpo que tiene cicatrices. No hay historia de amor duradera sin cicatrices. Todo amor tiene el destino del dolor.

Agosto 2017 Celebrar la Vida Danzando

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Martes y Jueves a las 19 hs. Movimiento Vital Expresivo

2017-08

“A DANZAR LA VIDA”
CLASES DE MOVIMIENTO EXPRESIVO RIO ABIERTO
Una oportunidad de liberar tus movimientos, emociones y creatividad a traves de la musica , y ayudar al cuerpo a ocupar nuevos espacios.
Veni a disfrutar de tu parte corporal a través del movimiento expresivo, el baile, el juego y tu creatividad.

ERES MUY BIENVENIDO!

2016-04

El movimiento expresivo nos activa, nos permite explorar como ponemos fuera todo lo que sentimos y tomar conciencia de cómo nos expresamos.
Todas las propuestas son un gran juego, jugamos a movernos desde las diferentes partes corporales, jugamos a bailar diferente, a imitarnos, a expresar las emociones, exploramos nuestra parte expresiva. Esto nos permite tomar conciencia de nuestros recursos, de que partes corporales están más presentes en mí y a cuales recurro más, también que partes corporales tengo olvidadas o tengo algo “oxidadas” y cuales pongo en movimiento cuando quiero expresar algo.

Nos movemos por la vida como nos expresamos corporalmente, existe una relación entre nuestra forma de ser y nuestro carácter y nuestra forma de es expresarnos corporalmente.
Si somos capaces de ampliar nuestros registros expresivos, si somos capaces de incorporar diferentes formas de expresar, si somos capaces de implicar mas partes de nuestro cuerpo cuando queremos expresar algo, estamos de alguna forma haciendo más dúctil nuestro carácter, ganamos en plasticidad, en creatividad, en reflejos y sobre todo funcionamos de una forma más armónica, de alguna forma ponemos a nuestro servicio desde el dedo gordo hasta las pestañas , para expresar lo que soy.

Crecer desde el cuerpo, sentir y expresar lo que soy

#caminosdelser #rioabierto #movimientovitalexpresivo #adanzarlavida

https://www.facebook.com/CaminosdelSer.RS/

 

La base de un cerebro sano es la bondad

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Les comparto entrevista pueblicada en  El periodico de las buenas noticias

richard davidson

Hoy comparto la entrevista de Ima Sanchís a Richard Davidson, doctor en Neuropsicología, investigador en neurociencia afectiva, para La Contra de La Vanguardia:

Nací en Nueva York y vivo en Madison (Wisconsin), donde soy profesor de Psicología y Psiquiatría en la universidad. La política debe basarse en lo que nos une, sólo así podremos reducir el sufrimiento en el mundo. Creo en la amabilidad, en la ternura y en la bondad, pero debemos entrenarnos en ello.

Yo investigaba los mecanismos cerebrales implicados en la depresión y en la ansiedad.

…Y acabó fundando el Centro de Investigación de Mentes Saludables.

Cuando estaba en mi segundo año en Harvard se cruzó en mi camino la meditación y me fui a la India a investigar cómo entrenar mi mente. Obviamente mis profesores me dijeron que estaba loco, pero aquel viaje marcó mi futuro.

…Así empiezan las grandes historias.

Descubrí que una mente en calma puede producir bienestar en cualquier tipo de situación. Y cuando desde la neurociencia me dediqué a investigar las bases de las emociones, me sorprendió ver cómo las estructuras del cerebro pueden cambiar en tan sólo dos horas.

¡En dos horas!

Hoy podemos medirlo con precisión. Llevamos a meditadores al laboratorio; y antes y después de meditar les tomamos una muestra de sangre para analizar la expresión de los genes.

¿Y la expresión de los genes cambia?

Sí, y vemos como en las zonas en las que había inflamación o tendencia a ella, esta des­ciende abruptamente. Fueron descubrimientos muy útiles para tratar la depresión. Pero en 1992 ­conocí al Dalái Lama y mi vida cambió.

Un hombre muy nutridor.

“Admiro vuestro trabajo, me dijo, pero considero que estáis muy centrados en el estrés, la ansiedad y la depresión; ¿no te has planteado enfocar tus estudios neurocientíficos en la amabilidad, la ternura y la compasión?”

Un enfoque sutil y radicalmente distinto.

Le hice la promesa al Dalái Lama de que haría todo lo posible para que la amabilidad, la ternura y la compasión estuvieran en el centro de la investigación. Palabras jamás nombradas en ningún estudio científico.

¿Qué ha descubierto?

Que hay una diferencia sustancial entre empatía y compasión. La empatía es la capacidad de sentir lo que sienten los demás. La compasión es un estadio superior, es tener el compromiso y las herramientas para aliviar el sufrimiento.

¿Y qué tiene que ver eso con el cerebro?

Los circuitos neurológicos que llevan a la empatía o a la compasión son diferentes.

¿Y la ternura?

Forma parte del circuito de la compasión. Una de las cosas más importantes que he descubierto sobre la amabilidad y la ternura es que se pueden entrenar a cualquier edad. Los estudios nos dicen que estimulando la ternura en niños y adolescentes mejoran sus resultados académicos, su bienestar emocional y su salud.

¿Y cómo se entrena?

Les hacemos llevar a su mente a una persona próxima a la que aman, revivir una época en la que esta sufrió y cultivar la aspiración de librarla de ese sufrimiento. Luego ampliamos el foco a personas que no les importan y finalmente a aquellas que les irritan. Estos ejercicios reducen sustancialmente el bullying en las escuelas.

De meditar a actuar hay un trecho.

Una de las cosas más interesantes que he visto en los circuitos neuronales de la compasión es que la zona motora del cerebro se activa: la compasión te capacita para moverte, para aliviar el sufrimiento.

Ahora quiere implementar en el mundo el programa Healthy minds (mentes sanas).

Fue otro de los retos que me lanzó el Dalái Lama, y hemos diseñado una plataforma mundial para diseminarlo. El programa tiene cuatro pilares: la atención; el cuidado y la conexión con los otros; la apreciación de ser una persona saludable (encerrarse en los propios sentimientos y pensamientos es causa de depresión)…

…Hay que estar abierto y expuesto.

Sí. Y por último tener un propósito en la vida, algo que está intrínsecamente relacionado con el bienestar. He visto que la base de un cerebro sano es la bondad, y la entrenamos en un entorno científico, algo que no se había hecho nunca.

¿Cómo se puede aplicar a nivel global?

A través de distintos sectores: educación, sanidad, gobiernos, empresas internacionales…

¿A través de los que han potenciado este mundo oprimido en el que vivimos?

Tiene razón, por eso soy miembro del consejo del Foro Económico Mundial de Davos, para convencer a los líderes de que hay que hacer accesible lo que sabe la ciencia sobre el bienestar.

¿Y cómo les convence?

Mediante pruebas científicas. Les expongo, por ejemplo, una investigación que hemos realizado en distintas culturas: si interactúas con un bebé de seis meses a través de dos marionetas, una que se comporta de forma egoísta y otra amable y generosa, el 99% de los niños prefieren el muñeco cooperativo.

Cooperación y amabilidad son innatas.

Sí, pero frágiles, si no se cultivan se pierden, por eso yo, que viajo muchísimo (una fuente de estrés), aprovecho los aeropuertos para enviar mentalmente a la gente con la que me cruzo buenos deseos, y eso cambia la calidad de la experiencia. El cerebro del otro lo percibe.

Apenas un segundo para seguir en lo suyo.

La vida son sólo secuencias de momentos. Si encadenas esas secuencias, la vida cambia.

El mindfulness es hoy un negocio.

Cultivar la amabilidad es mucho más efectivo que centrarse en uno mismo. Son circuitos cerebrales distintos. A mí no me interesa la meditación en sí misma sino cómo acceder a los circuitos neuronales para cambiar tu día a día, y sabemos cómo hacerlo.

“Hay que estar en el cuerpo y percibir”. Luc Nicon

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El problema es que desde bien pequeños aprendemos a apartar lo que nos da un malvivir emocional, pero es suficiente con visitar nuestro interior y atender a las sensaciones físicas, porque la memoria está en el cuerpo.

Origen: Debemos eliminar los miedos inconscientes de nuestro cuerpo

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Debemos eliminar los miedos inconscientes de nuestro cuerpo

Estoy cogiéndole gusto a esto de compartir entrevistas por aquí. Espero que no os resulte molesto, puesto que tengo pensado continuar. Esta entrevista de hoy la leí ya hace tiempo, apareció también publicada en La Vanguardia (qué queréis que haga, regalan sus ejemplares en el autobús).

En esta ocasión entrevistan a Luc Nicon, un pedagogo que intentando resolver sus propios problemas de aprendizaje y descubrió la capacidad innata del cuerpo para digerir el malestar emocional.

Luc Nicon comprobó como el cuerpo humano tiene una capacidad innata para digerir el malestar emocional (fobias, irritabilidad, angustia, inhibiciones…) a través de las sensaciones físicas que aparecen en el cuerpo, y lo llamó TIPI (técnica de identificación sensorial de los miedos inconscientes). Tras 25 años de investigación ha creado la asociación TIPI World para dar a conocer la manera de volver a poner en marcha esta capacidad natural que uno solo puede poner en práctica.

Si queréis más información, aquí tenéis la web de la asociación.

Yo era incapaz de aprender. Me explicaban las cosas y no las comprendía. A los 16 años dejé el instituto, empecé a trabajar y a buscar métodos que me ayudaran a aprender.

¿Hubo algo que le sirviera?

Sí, integrar la emoción y el movimiento en el aprendizaje. Un ejemplo simple (que conseguí implantar en la educación francesa y holandesa) es el aprendizaje de las matemáticas mediante objetos que un niño puede mover.

Sencillo y eficaz.

Empezaron a acudir a mí personas muy bloqueadas ante procesos de aprendizaje. Un día, desesperado, se me ocurrió preguntarle a una mujer a la que no conseguía ayudar: “¿Qué está pasando en tu cuerpo ahora?”, “¿Cuál es tu sensación física?”… “Siéntelo, déjalo evolucionar”.

¿Y?

Al cabo de un minuto la sensación desagradable dio paso al relax, algo se había abierto y podía aprender. Durante cuatro años comprobé la eficacia de ese sencillo proceso en los bloqueos de aprendizaje, pero todavía no me había dado cuenta de la poderosa herramienta que tenía en mis manos hasta que empecé a aplicarla a otro tipo de bloqueos emocionales.

¿Miedos, fobias, angustias, irritabilidad, depresión…?

Sí, cuando aparece la sensación basta con detenerse, cerrar los ojos y ver qué ocurre en el cuerpo, de repente te cuesta respirar, o las piernas te tiemblan, o sientes dolor de cabeza…, aparecen sensaciones físicas a las que no solemos prestar atención.

¿Y qué haces con eso?

Dejar que evolucione, y en un máximo de dos minutos y medio llegas a la calma. Lo interesante es que ese desasosiego, esa angustia ante esa situación concreta, no vuelve a aparecer.

Suena a remedio milagroso.

Durante cinco años hice un estudio sobre 300 personas con dificultades emocionales y el 93% resolvieron su problema, la mayoría en una sesión. Hoy ya llevo más de 8.000 sesiones de TIPI (técnica de identificación de miedos inconscientes).

¿Tiene alguna explicación científica?

La hipótesis es que cuando conectas con las sensaciones provocadas por miedos y traumas revives un episodio de pérdida de conciencia ocurrido en el embarazo o el parto, algo bastante común provocado por problemas de asfixia o falta de riego sanguíneo.

Sin embargo, muchas depresiones y angustias vienen de la propia vida…

Cuando no se resuelven podemos pensar en otras causas: sabemos que midiendo el cortisol en sangre averiguamos si alguien que acaba de vivir un traumatismo (violación, grave accidente…) va a tener secuelas psicológicas o no. Si la respuesta de cortisol es baja, tendrá problemas, y parece que está relacionado con esas pérdidas de conciencia antes del nacimiento.

Curiosa teoría.

Entre un 60% y un 68% hemos vivido con un gemelo durante un breve tiempo en el vientre materno, hecho que puede causar problemas al que sobrevive y que se está investigando.

¿Y el camino de regreso es el cuerpo?

Sí, esas sensaciones saben desandar el camino y reparar ese momento, algo que no se puede hacer con la mente.

¿Y si te sientas, cierras los ojos, y no tienes ninguna sensación física?

Significa que estás en la mente. Hay que estar en el cuerpo y percibir las sensaciones físicas que aparecen: respiras mal, tienes temblores, sensación de asfixia…, pero sólo dura un par de minuto, y luego, la calma.

Y lo has de hacer cuando estás sufriendo los síntomas de la fobia o el temor.

Exacto, es algo muy concreto: sientes la emoción desagradable, buscas un lugar donde puedas cerrar los ojos, llevas la atención a las sensaciones físicas que están presentes en ese momento en tu cuerpo, dejas que estas sensaciones evolucionen por sí mismas y se transformen sin ejercer ningún control.

¿Así de sencillo?

Sí, el problema es que desde bien pequeños aprendemos a apartar lo que nos da un malvivir emocional, pero es suficiente con visitar nuestro interior y atender a las sensaciones físicas, porque la memoria está en el cuerpo.

¿Qué hacemos con la mente?

El ser humano tiene dos maneras de estar en conexión con el exterior: o bien estoy pensando y analizando –estoy en la mente– o estoy sintiendo. No puedes estar en los dos sitios a la vez.

¿Le ayudó la TIPI para afrontar la muerte de su hijo?

Murió hace cinco años, cayó por una ventana. Una desgracia como esta te llena de inseguridades, de culpa, de muchas sensaciones que no tienen relación con el hecho en sí. La TIPI me ayudó a superar esas cosas.

La confusión no te permite saber qué es lo que sientes. ¿Cómo lo haces?

Necesitas concreción, estar viviendo esa sensación desagradable. Cuando volvía en avión de Milán, donde vivía mi hijo, delante de mí una persona estaba leyendo la noticia de su muerte y me puse fatal. Aproveché ese momento para hacer TIPI y puede eliminar mucho malestar.

Parece tan sencillo…

Lo es, es una capacidad innata para digerir el malestar emocional y eliminar el origen de los bloqueos.

 

EL TIMO: LA LLAVE DE LA ENERGÍA VITAL

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Situado en el centro del pecho, detrás del esternón, el hueso donde la gente toca cuando dice ‘yo , queda una pequeña glándula llamada Timo. Su nombre en griego, thýmos, significa energía vital. Hoy en día sabemos que su función es primordial para el sistema inmune o de defensas y que sus células están emparentadas con las del corazón.

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Nuestro sistema inmunológico es un sofisticado sistema diseñado para proteger nuestro organismo del ataque de virus, bacterias, hongos y células malignas. Posee un monitoreo constante de nuestro cuerpo y allí dónde detecta alguna anormalidad, lanza los glóbulos blancos para restituir el tejido normal, y lo hace con una eficiencia notable. Toda la especie humana debe su supervivencia a este maravilloso sistema que nos protegió mucho antes de que existieran antibióticos, medicamentos, medidas higiénicas, etc.

Sin embargo, como todo sistema de nuestro cuerpo también puede estar sometido a desequilibrios, de tal forma que cuando funciona con menor capacidad de la normal aparecen las enfermedades.

Esto también abre las puertas a la invasión de todo tipo de microorganismos que aprovechan estas brechas para su ingreso. Otro tipo de enfermedades de nuestro sistema inmunológico son las autoinmunes, que son aquellas dónde nuestro “ejército interno” se enloquece y termina atacando a tejidos normales de nuestro cuerpo. Algunas enfermedades autoinmunes son la esclerosis múltiple, la fibromialgia, el síndrome de fatiga crónica, el lupus, etc . En este caso existe un lazo detectado entre el aumento del estrés y los picos de ataque de estas enfermedades.

El general que dirige este sistema defensivo es la glándula Timo, que se encuentra en el centro de nuestro pecho. Desde allí comanda todas las “operaciones” de defensa. Numerosas investigaciones han demostrado que esta glándula está fuertemente influida por los estados emocionales. Una intensa carga emocional negativa puede hacer que disminuya su capacidad hasta en un 50%. Por eso es que después de grandes disgustos es más probable que se desarrollen enfermedades en nuestro cuerpo.

El timo crece cuando estamos alegres y encoge cuando estamos estresados y aún más cuando nos enfermamos. Esa característica confundió durante mucho tiempo a muchos, que a través de las autopsias y siempre lo encontraba achicado y encogido. Se suponía que se atrofiaba y dejaba de trabajar en la adolescencia, tanto es que durante décadas muchos médicos bombardeaban timos perfectamente saludables con altas dosis de rayos X, creyendo que su ‘tamaño anormal’ podría causar problemas.

Más tarde la ciencia demostró que, así mismo aunque encogiéndose después de la infancia, él sigue siendo activo; es uno de los pilares de nuestro sistema inmunológico, junto con las glándulas adrenales y está directamente relacionado con los sentidos, la conciencia y el lenguaje.

Como una central de teléfonos por donde pasan todas las llamadas, hace conexiones tanto hacia afuera como hacia adentro. Si somos invadidos por microbios o toxinas, reacciona inmediatamente produciendo células de defensa. Pero también es muy sensible a imágenes, colores, luces, olores, sabores, gestos, toques, sonidos, palabras y pensamientos. El Amor y el odio lo afectan profundamente.

Los Pensamientos negativos tienen más poder sobre él que los virus y bacterias, entonces el timo intenta reaccionar y se debilita, luchando contra un invasor desconocido “solo pensamientos” y abre espacios; entonces el sistema inmune se debilita y las infecciones sobrevienen.

En compensación, pensamientos positivos consiguen activar todos sus “poderes”, recordando que la fe remueve montañas.

Un test del pensamiento.

Cierra los dedos pulgar e índice en la posición de ‘ok’, apriete con fuerza y pida a alguien para intentar abrirlos o separarlos en cuanto piensa ‘estoy feliz’. Después repita pensando ‘ estoy infeliz’.

La mayoría de las personas conserva la fuerza en los dedos con el pensamiento feliz y se debilita cuando piensa que está infeliz. es decir cuando dices “estoy feliz” no es posible separa los dedos, mientras si dices “estoy infeliz pierdes “fuerza” y pueden separar tus dedos con toda facilidad. (Sustituya los pensamientos por un delicioso helado de chocolate, una torta rellena con crema, paz, violencia, guerra, muerte para ver que sucede…)

Ejercicios para activar el timo.

Puedes ejercitar el timo para aumentar su producción de bienestar y felicidad, ganar en fuerza y salud. Te recomendamos estos ejercicios por la mañana, al levantarse, o en la noche antes de acostarse:

De pie, las rodillas ligeramente dobladas, (la distancia entre los pies debe ser la misma de los hombros). Ponga el peso del cuerpo sobre los dedos y no sobre el talón y mantenga toda la musculatura bien relajada.

Cierre una de sus manos y comience a dar golpecitos continuados con los nudillos de los dedos en el centro del pecho, marcando el ritmo así: una fuerte y dos débiles. Siga haciéndolo entre 3 y 5 minutos, respirando tranquilamente, mientras observa la vibración producida en toda la región toráxica con 20 toques por la mañana y 20 toques por la noche es suficiente.

Desde muy antiguo los sabios de Oriente estaban conscientes de esta relación entre Timo y Salud, por lo tanto diseñaron numerosos ejercicios para fortalecerlo. Uno de los más efectivos es el ejercicio de El Sol en el Pecho.

Ejercicio: El Sol en el Pecho.

-Póngase cómodo.

-Busque su lugar tranquilo y aireado.

-Masajeé suavemente el centro de su pecho.

-Visualice que allí hay un capullo de una flor que se va abriendo despacio a medida que recibe su cálido masaje. Esta visualización activa nuestra glándula Timo.

-Con el puño flojo golpee amablemente el centro del pecho. Siga visualizando la flor que se abre.

Ahora comenzamos el ejercicio propiamente dicho después de la preparación anterior.

-Extienda sus brazos hacia adelante, palma frente a palma.

-Cierre los puños. Esa va a ser la posición de partida.

-Inhale por la nariz en forma lenta y profunda, al mismo tiempo traiga sus codos bien hacia atrás, bien pegados al cuerpo. Intente que sus omóplatos se acercan lo máximo posible y que el pecho se abra bien.

-Retenga el aire.

-Visualice entonces un sol brillante y poderoso en el centro de su pecho. Sienta su calor y poder de vida.

Cuando llegue al límite de la retención, exhale por la boca entreabierta, mientras lleva sus brazos a la posición de partida. Repita la técnica de 5 a 15 minutos. Si ya tiene problemas en su sistema inmunológico conviene hacerla varias veces al día, todos los días hasta alcanzar mejoría evidente.

Este articulo fue realizado gracias a consejosdelconejo.com Si deseas seguir leyendo artículos de tu interés sigue explorando el sitio de publicacion: http://aprendizajerecreativo.blogspot.com.ar/2016/12/el-timo-la-llave-de-la-energia-vital.html

 

 

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