Educacion

“Hay que estar en el cuerpo y percibir”. Luc Nicon

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El problema es que desde bien pequeños aprendemos a apartar lo que nos da un malvivir emocional, pero es suficiente con visitar nuestro interior y atender a las sensaciones físicas, porque la memoria está en el cuerpo.

Origen: Debemos eliminar los miedos inconscientes de nuestro cuerpo

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Debemos eliminar los miedos inconscientes de nuestro cuerpo

Estoy cogiéndole gusto a esto de compartir entrevistas por aquí. Espero que no os resulte molesto, puesto que tengo pensado continuar. Esta entrevista de hoy la leí ya hace tiempo, apareció también publicada en La Vanguardia (qué queréis que haga, regalan sus ejemplares en el autobús).

En esta ocasión entrevistan a Luc Nicon, un pedagogo que intentando resolver sus propios problemas de aprendizaje y descubrió la capacidad innata del cuerpo para digerir el malestar emocional.

Luc Nicon comprobó como el cuerpo humano tiene una capacidad innata para digerir el malestar emocional (fobias, irritabilidad, angustia, inhibiciones…) a través de las sensaciones físicas que aparecen en el cuerpo, y lo llamó TIPI (técnica de identificación sensorial de los miedos inconscientes). Tras 25 años de investigación ha creado la asociación TIPI World para dar a conocer la manera de volver a poner en marcha esta capacidad natural que uno solo puede poner en práctica.

Si queréis más información, aquí tenéis la web de la asociación.

Yo era incapaz de aprender. Me explicaban las cosas y no las comprendía. A los 16 años dejé el instituto, empecé a trabajar y a buscar métodos que me ayudaran a aprender.

¿Hubo algo que le sirviera?

Sí, integrar la emoción y el movimiento en el aprendizaje. Un ejemplo simple (que conseguí implantar en la educación francesa y holandesa) es el aprendizaje de las matemáticas mediante objetos que un niño puede mover.

Sencillo y eficaz.

Empezaron a acudir a mí personas muy bloqueadas ante procesos de aprendizaje. Un día, desesperado, se me ocurrió preguntarle a una mujer a la que no conseguía ayudar: “¿Qué está pasando en tu cuerpo ahora?”, “¿Cuál es tu sensación física?”… “Siéntelo, déjalo evolucionar”.

¿Y?

Al cabo de un minuto la sensación desagradable dio paso al relax, algo se había abierto y podía aprender. Durante cuatro años comprobé la eficacia de ese sencillo proceso en los bloqueos de aprendizaje, pero todavía no me había dado cuenta de la poderosa herramienta que tenía en mis manos hasta que empecé a aplicarla a otro tipo de bloqueos emocionales.

¿Miedos, fobias, angustias, irritabilidad, depresión…?

Sí, cuando aparece la sensación basta con detenerse, cerrar los ojos y ver qué ocurre en el cuerpo, de repente te cuesta respirar, o las piernas te tiemblan, o sientes dolor de cabeza…, aparecen sensaciones físicas a las que no solemos prestar atención.

¿Y qué haces con eso?

Dejar que evolucione, y en un máximo de dos minutos y medio llegas a la calma. Lo interesante es que ese desasosiego, esa angustia ante esa situación concreta, no vuelve a aparecer.

Suena a remedio milagroso.

Durante cinco años hice un estudio sobre 300 personas con dificultades emocionales y el 93% resolvieron su problema, la mayoría en una sesión. Hoy ya llevo más de 8.000 sesiones de TIPI (técnica de identificación de miedos inconscientes).

¿Tiene alguna explicación científica?

La hipótesis es que cuando conectas con las sensaciones provocadas por miedos y traumas revives un episodio de pérdida de conciencia ocurrido en el embarazo o el parto, algo bastante común provocado por problemas de asfixia o falta de riego sanguíneo.

Sin embargo, muchas depresiones y angustias vienen de la propia vida…

Cuando no se resuelven podemos pensar en otras causas: sabemos que midiendo el cortisol en sangre averiguamos si alguien que acaba de vivir un traumatismo (violación, grave accidente…) va a tener secuelas psicológicas o no. Si la respuesta de cortisol es baja, tendrá problemas, y parece que está relacionado con esas pérdidas de conciencia antes del nacimiento.

Curiosa teoría.

Entre un 60% y un 68% hemos vivido con un gemelo durante un breve tiempo en el vientre materno, hecho que puede causar problemas al que sobrevive y que se está investigando.

¿Y el camino de regreso es el cuerpo?

Sí, esas sensaciones saben desandar el camino y reparar ese momento, algo que no se puede hacer con la mente.

¿Y si te sientas, cierras los ojos, y no tienes ninguna sensación física?

Significa que estás en la mente. Hay que estar en el cuerpo y percibir las sensaciones físicas que aparecen: respiras mal, tienes temblores, sensación de asfixia…, pero sólo dura un par de minuto, y luego, la calma.

Y lo has de hacer cuando estás sufriendo los síntomas de la fobia o el temor.

Exacto, es algo muy concreto: sientes la emoción desagradable, buscas un lugar donde puedas cerrar los ojos, llevas la atención a las sensaciones físicas que están presentes en ese momento en tu cuerpo, dejas que estas sensaciones evolucionen por sí mismas y se transformen sin ejercer ningún control.

¿Así de sencillo?

Sí, el problema es que desde bien pequeños aprendemos a apartar lo que nos da un malvivir emocional, pero es suficiente con visitar nuestro interior y atender a las sensaciones físicas, porque la memoria está en el cuerpo.

¿Qué hacemos con la mente?

El ser humano tiene dos maneras de estar en conexión con el exterior: o bien estoy pensando y analizando –estoy en la mente– o estoy sintiendo. No puedes estar en los dos sitios a la vez.

¿Le ayudó la TIPI para afrontar la muerte de su hijo?

Murió hace cinco años, cayó por una ventana. Una desgracia como esta te llena de inseguridades, de culpa, de muchas sensaciones que no tienen relación con el hecho en sí. La TIPI me ayudó a superar esas cosas.

La confusión no te permite saber qué es lo que sientes. ¿Cómo lo haces?

Necesitas concreción, estar viviendo esa sensación desagradable. Cuando volvía en avión de Milán, donde vivía mi hijo, delante de mí una persona estaba leyendo la noticia de su muerte y me puse fatal. Aproveché ese momento para hacer TIPI y puede eliminar mucho malestar.

Parece tan sencillo…

Lo es, es una capacidad innata para digerir el malestar emocional y eliminar el origen de los bloqueos.

 

Claudio Naranjo:En nuestro sistema patriarcal, donde el corazón y el amor no se suponen, necesitamos recuperar la espontaniedad y la educación emocional.

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Claudio Naranjo

“Hemos aprendido a domesticar a nuestros hijos”

En nuestro sistema patriarcal, donde el corazón y el amor no se suponen, necesitamos recuperar la espontaniedad y la educación emocional.

Gema Salgado

Claudi Naranjo es filósofo y escritor. Dirige el programa 
SAT de formación
de educadores en el autoconocimiento. Es coartífice del “Movimiento mundial para la innovación y el cambio en la educación”.

– Usted aboga por una educación desde el corazón, que tenga en cuenta el ser, el conocimiento de uno mismo. ¿Cómo debería ser una escuela de este tipo?

El énfasis para mí está en la formación de los educadores, no tanto en el tipo de escuela. Tengo la impresión de que si no se formara a los educadores con información e ideas, sino que recibieran una formación emocional, la cosa iría de otra manera.

Eso significa también una formación terapéutica porque, a nivel emocional, los que participamos en la civilización occidental estamos enfermos.

Somos todos víctimas de una misma plaga, la plaga del déficit de amor

De generación en generación, los niños se ven cortos de “maternaje”, y esto no solo no ha mejorado, sino que ha empeorado con el hecho de que, hoy en día, las madres tienen que ganarse la vida fuera de casa. Son madres cada vez más ausentes y los niños se están poniendo cada vez más rabiosos, más difíciles. Llegan a la escuela más perturbados, y la escuela no se hace cargo de que ese daño emocional es significativo para la vida.

Los niños difíciles se ven como casos terapéuticos que los psicopedagogos pueden tomar en sus manos como si fueran una excepción, y no como una realidad universal.

– Si se está educando a los niños para ser trabajadores y entrar en el ciclo consumista, ¿qué cambios son necesarios para transformar esta realidad?

Tendría que haber por parte de los educadores un interés por la felicidad de los educados en lugar de seguir el patrón implícitamente severo que ha tenido la educación hasta el momento. Creer que donde hay problemas es la mano dura la que los va a resolver es un mal social muy generalizado.

Pero cuanto más se criminaliza al mundo para arreglarlo, más criminal se vuelve este. La educación es reflejo de esa misma actitud. Hay muchas mujeres en el magisterio que tienen perfecta capacidad materna, y en su casa la ejercen, pero cambian al ponerse el uniforme del sistema.

Este es un sistema patriarcal: no se supone que haya corazón

No se supone que la relación humana sea relevante ni que lo sea la relación personal con los estudiantes. Por eso no importa el tipo de escuela; el educador debe tener algo para dar y sentirse con libertad para darlo.

– Aprender en la naturaleza de una forma más experimental, fomentar la creatividad… Muchas escuelas alternativas basan su programa en estas ideas.

Estas escuelas están un poco prohibidas. Están muy bien, pero no llegan a la mayoría de la gente. Uno de los temas que más me interesa es cuál es la naturaleza de la resistencia a este tipo de proyectos nuevos si se sabe que funcionan.

¿Son los miembros de un ministerio, individualmente reacios, individualmente cómplices, de que la educación no eduque? ¿Existe la mente sistémica, que hace difícil cambiar el paso? No solo es la educación emocional lo que falla, a mí me interesa mucho el asunto de la libertad, la condición civilizada que ahora se está empezando a poner en tela de juicio.

Hay quienes interpretan la crisis de nuestro tiempo como una crisis de la civilización misma. Es la crisis de una situación en la que somos seres domesticados; nuestra animalidad, nuestra “instintividad”, el órgano básico que tenemos para navegar por la vida, ha sido castrado hace mucho tiempo. Domesticamos a los animales hace miles de años y hemos aprendido a domesticar también a nuestros hijos.

La falta de libertad de ser como uno es nos deshumaniza e interfiere con nuestro animal interior

A mí me interesa mucho la vuelta a la espontaneidad. El ser humano necesita su creatividad para salir de donde se ha metido, y si no existe la espontaneidad, no hay creatividad.

– En cuanto al programa SAT que dirige, ¿cómo se educa a los maestros?

Un elemento es la libertad de la que hablaba antes, la espontaneidad, el ser uno mismo. El atreverse y confiar en lo natural, en los impulsos. Otro elemento son las emociones. Hay emociones inferiores y emociones superiores. Las inferiores son lo que los cristianos llamaban pasiones, los pecados. Hoy se les llama necesidades neuróticas.

Pero más allá de las neurosis está el amor, y a eso hay que llamarlo por su nombre. Todavía está prohibido hablar de amor en el mundo burocrático y académico. En el SAT hablo de competencias existenciales, las que se requieren para ser un ser humano. Entre esas competencias están la solidaridad, el sentido de los ideales, los valores…

– Hemos hablado de educar para la libertad, de educar para el amor. ¿Y para la sabiduría?

Hoy en día no se sabe lo que es la sabiduría. Tanto domina el saber que poco tiene que ver con la sabiduría. La sabiduría pasa por la paz y el desapego. Pasa por valores que no están vivos en la cultura.

La gente se vuelve sabia pese a sí misma por las pérdidas, por los golpes, porque la vida le enseña, pero son pocas las personas que se vuelven sabias por una disciplina, como en las culturas espirituales orientales. Hoy en día no tenemos una escuela de sabiduría occidental.

Yo creo que lo que llamamos educación debería volverse más coherente con los principios de la sabiduría.

Un ser humano inteligente y con corazón se torna sabio cuando conecta con su esencia, con su espiritualidad y con su misión

Publicado en: http://www.mentesana.es/entrevistas/claudio-naranjo-educacion_1157

 

Claudio Naranjo: Cómo llegamos al amor

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25 abril, 2014orla

Cómo llegamos al amor

Es uno de esos genios chilenos que el mundo reconoce y los chilenos no. Siquiatra de la Universidad de Chile, antes de los 30 años salió a estudiar a Estados Unidos y se quedó allá, en Berkeley. “Soy un buscador sediento,” dice. Su incesante búsqueda la ha realizado libremente, más allá de los confines académicos y religiosos, y hoy, a sus 81 años, es un maestro espiritual respetado. A propósito de su visita a Chile para dar dos charlas, publicamos esta entrevista realizada hace algunos años, en sucesivos encuentros, por Delia Vergara, la primera directora de revista Paula.

Por Delia Vergara / Ilustración: Marcelo Pérez.


Tiene pinta de profeta, con su cuerpo grande, medio encorvado, sus pelos y barbas abundantes, y sus radicales pronunciamientos sobre la condición humana. Viene a vernos esporádicamente a Chile, enseña durante unas pocas semanas y luego se va por el mundo, como si no perteneciera a ninguna parte. Trae buenas noticias, siempre. Una nueva forma de ver la neurosis, un nuevo descubrimiento espiritual, una nueva síntesis de enseñanzas milenarias, en su afán por adentrarnos en el camino del amor, el único que, según él, puede traernos auténtica felicidad.

Impresionante el impacto de la primera vez que lo escuché, en el Goethe Institut, en un auditorio abarrotado, a mediados de los ochenta. Hablaba de cómo había ocurrido su transformación espiritual y sus palabras resonaban en mí como si me vinieran de adentro, como si toda esa sabiduría habitara en alguna parte mía hasta entonces desconocida. Impresionada, no le perdí más la pista. Lo he entrevistado innumerables veces a lo largo de los años con la intención de hacer un libro sobre él. De esa manera me forjé el privilegio de exprimirle una y otra vez sus conocimientos sobre los asuntos que más me interesan en la vida.

Me cautivan sus conocimientos infinitos sobre el camino para llegar a la sanidad, al amor, a nuestra naturaleza espiritual. Su mente prodigiosa ha hurgado en todas las tradiciones espirituales y sicológicas. Encuentra un camino y lo recorre entero, lo experimenta en sí mismo y enseña lo que le ha servido. Los ha recorrido todos: el cristianismo, las escuelas orientales, el chamanismo, las escuelas sicológicas, las audacias de la nueva era.

Aparte de su erudición, tiene el don de la palabra. Transmite lo que sabe como un artista. Sus conferencias son un deleite y a veces las termina tocando una pieza de piano, porque también es músico.

Actualmente tiene una casa en Berkeley, pero no se puede decir que vive ahí porque viaja sin cesar. En su larga vida se ha casado dos veces, y su único hijo, del primer matrimonio, murió en un accidente automovilístico cuando tenía doce años. El impacto de esa muerte lo adentró aún más en el camino que ha recorrido y enseñado.

Ha sido guía de miles de terapeutas y buscadores espirituales en todo el mundo. En Chile lo seguimos una multitud de sedientos que, tal como él, quedamos cortos con las enseñanzas institucionales. Su mirada al predicamento humano es apocalíptica, pero también es optimista, porque él ha experimentado la transformación en sí mismo y le tiene fe. Dedica su vida a transmitir lo que sabe, en más de diez libros publicados, en conferencias y talleres. Lo hace sin grandilocuencia, pero con la convicción de quien no habla por boca de ganso, sino por su propia experiencia.

EL MAL

Tú dices que en el mundo hemos hecho muchas revoluciones y experimentos pero los humanos seguimos vacíos, disfuncionales y hasta peligrosos. ¿Qué es lo que nos falta?
Efectivamente, tenemos una historia muy larga de nobles propuestas y muchas revoluciones para el cambio social. Sin embargo, estas nunca han incluido una propuesta de cambio individual. Parece que ya es hora de entender de si queremos una sociedad diferente necesitaremos seres humanos más completos. No se puede construir un edificio de esa naturaleza sin los ladrillos apropiados.

¿Cual crees es nuestro problema individual?
Es un problema de origen emocional. Nos sentimos vacíos, inútiles, sin sentido. Tenemos una falta de armonía interior. La mayor parte de la gente, impulsada por este vacío, devora en su entorno, consume, trata de llenarse con la vida de los otros, llenarse de importancia, de poder.

¿Por qué estamos acostumbrado a vivir así, sin tomarlo como una anormalidad?
Padecemos una condición que en teología se llama dureza de corazón. La persona que está en pecado no sabe que está en pecado, está endurecida. La sicología llama a eso neurosis, enfermedad.

¿Como describirías este mal interno, cuáles son sus componentes?
Mi mentor, Totila Albert, (escultor y poeta chileno que murió a fines de los 50) lo veía como un desequilibrio interno entre las energías paternas, maternas y filiales. Al interior de la siquis el principio paterno se toma la autoridad y esclaviza a los demás. La sicología, desde Freud en adelante, habla de la toma del poder de lo mental por sobre lo emocional y lo instintivo.

¿Piensas que nuestra enfermedad tiene que ver con el sistema patriarcal?
Los años y la experiencia me han ido confirmando que nuestro mal es el sistema patriarcal. Hemos progresado en un sentido racional, tecnológico, pero al mismo tiempo nos hemos deteriorado en un sentido sico-espiritual.

¿Como se manifesta eso?
Cada individuo vive desde la cabeza, desde su superego, desde la tiranía del debería. De eso se trata la moralidad ordinaria, seguir las órdenes del padre internalizado. El ser humano lleva dentro de sí mismo un capataz y un esclavo, el esclavo es su naturaleza espontánea, instintiva, los elementos maternos y filiales.

¿Cómo nos afecta eso?
Nacemos en un mundo de tiranos, en que los seres que más te quieren son al mismo tiempo los que más te hacen sufrir. Nuestros padres, sin saber que nos dañan, se adueñan del control y la autoridad desconociendo la capacidad de autocontrolante del niño, con muy poca fe en su naturaleza interior. La actitud es: “Yo te amo y te acepto si haces las cosas de tal o cual manera.” Así se va transmitiendo esta cultura que poco a poco va consumiendo la naturaleza y que tiene armas para destruir varias veces el planeta.

LLEGAR AL AMOR

¿Cuáles son las razones de tu optimismo frente a este cuadro que pintas?
Hoy hay más conciencia que nunca del sufrimiento en su raiz, que es el sufrimiento del no ser, la sensación de sinsentido. La gente llega a las consultas sicológicas diciendo: “No estoy bien, esto no está funcionando”. En sicoterapia se dice que es un elemento de buen pronóstico tener conciencia de enfermedad. Por otra parte, aunque desde siempre ha habido gente que evoluciona, en este siglo existe lo que podríamos llamar una “metodología del amor”, que es la contribución de la sicología. Antes de la llegada del conocimiento sicológico pareciera que hubiera faltado alguna pieza, un recurso para esta empresa de cambio. El mero mandamiento de amar a los demás no ha servido, se necesita un método terapéutico más refinado para lograrlo.

¿Qué es lo nuevo que ha aportado la sicoterapia?
Instrumentos para conocerse a sí mismo, para sanar la herida emocional y para liberar lo instintivo. Los terapeutas tratamos de sacarle el policía interior a las personas. El ser humano es más completo cuando puede dejar que todos sus elementos internos, -la mente, el instinto y las emociones-, se abracen en vez de debilitarse combatiéndose unos a otros.

Eso de la liberación del instinto pareciera algo pecaminoso en el mundo que vivimos.
Yo tengo más fe en el instinto que en la civilización actual. Los instintos humanos libres se autoregulan. Una persona sana recupera esa espiritualidad que viene del animal interior; recupera, por ejemplo, la sexualidad, que está muy dañada en la mayor parte de la gente a pesar de que hay en el mundo una libertad sexual superficial que yo no veo como libertad, sino como una contrarrepresión a la represión. Eso no tiene nada de sano.

¿Qué ganas conociéndote a tí mismo?
Conocerse a sí mismo es conocer al falso ser, a ese idiota que llevamos dentro que constantemente nos hace sufrir. Cuando uno logra verlo, está comenzando a hacerse sabio. Es duro el autoconocimiento pero es importante saber lo que uno experimenta, tener conciencia de lo que se siente. Es sanador tomar conciencia de la agresividad inconsciente, del dolor inconsciente, del miedo inconsciente. Para sanar el odio, que es una plaga generalizada, inseparable del hiper deseo, de la codicia, de la necesidad nuerótica de más, es necesaria la aceptación sincera de esos sentimientos en uno.

¿Tiene el sentido de la confesión de los cristianos?
Si, porque proporciona ese espacio íntimo para confesarse a sí mismo. Es necesario ver todo eso para decir “basta, voy a abordar un camino nuevo, que es el camino amoroso”. El amor va mas allá de algunos sentimientos que se han idealizado como amor. Se idealizan las pasiones como amor, el enamoramiento como amor, pero el amor verdadero es una cosa muy poco dramática, es una actitud de no hacer daño a los otros, un sentimiento franternal.

Además de la sicoterapia, recomiendas la meditación.
Las enseñanzas espirituales de todas las culturas nos dicen que solo cuando la mente se aquieta puede reflejar algo que está más allá de ella. Si callamos nuestras voces pequeñas puede oirse una voz que está en otro nivel, que nos llevará por el camino correcto. Esa es la voz de la conciencia, del ser, la parte de la mente que da sentido a la vida.

¿Qué sería estar sano para tí?
Sentir el bienestar de ser.

EDUCAR LA AFECTIVIDAD

Has dicho últimamente que el tema de la educación te acalora. ¿Por qué?
Porque ya es hora de que tengamos una educación para el desarrollo humano. Tenemos una educación predominantemente intelectual, en que los demás aspectos del ser humano son desestimados. Nada necesitamos tanto como una educación afectiva, una educación de esa capacidad amorosa que es la base de una buena convivencia familiar y social. Si no alcanzamos una dosis mayor de bondad, toda la información técnica no va muy lejos.

¿Qué te hace pensar que eso es posible?
Es difícil, porque la educación tendría que superar sus tabúes contra lo terapéutico y contra lo espiritual. Eso no lo hace menos urgente. La educación podría incluir una instrucción espiritual no dogmática, prácticas concretas que sirvan al cultivo de la mente profunda, y un proceso de autoconocimiento guiado que lleve a los jóvenes no solo a cambios de conducta sino a esa transformación que es la esencia de la madurez humana.

Sin embargo ya existe algo así como una educación en valores.
Eso no es suficiente. Para llegar a encarnar los valores no basta esa combinación de instrucción y sermón que se llama la educación en valores. Son necesarios los procesos más profundos de los que hemos hablado. Los profesores tendrían que hacer esos procesos como parte de su eduación antes de poder guiar a los jóvenes.

¿Cómo interpretaste las protestas de los estudiantes que han movilizado toda la discusión de la educación en Chile?
Veo un despertar, nos estamos haciendo conscientes de nuestra realidad. Hoy tenemos una democracia gobernada por el 1% para el 1% y eso se está haciendo cada día más visible. Está ocurriendo un darse cuenta que se va esparciendo y va cambiando la reacción de las personas ante asuntos que antes no veía. Es una conciencia que deslegitima las viejas instituciones, aunque no se tenga claro hacia dónde vamos.

Fin de mundo, se dice por ahí.
Estamos entrando en otra cosa. Parece que el barco se está hundiendo, una civilización se está resquebrajando. Yo pongo mi esperanza en el naufragio porque nada interfiere más para que tengamos un mundo mejor que el sistema de poder y de valores que hemos construido.

Hay mucha gente asustada.
Mas vale mirar esta crisis como una oportunidad, no hay que tenerle tanto miedo. Lo que se hunde es una cultura que tiene eclipsado el amor. El valor cultural predominante es la competencia, no es la solidaridad. Falta el reconocimiento colectivo de que lo verdaderamente humano es la solidaridad.

¿Ves esperanza?
La gran pregunta es cómo pasamos de un mundo a otro. Yo pongo mi confianza en la creatividad social. A los jóvenes les tocará la tarea de construir una nueva cultura desde la conciencia, desde los valores verdaderamente humanos. En Chile son los jóvenes los que se indignaron primero reclamando por la educación. Pienso que en la rebelión de los jóvenes hay algo más de lo que se ve. Ellos saben, porque están más despiertos, que la educación que reciben es irrelevante,que no les va a servir para vivir.

SU PROPIA TRANSFORMACIÓN

¿Qué le dirías a alguien que desea abordar el camino que propones?
Que el cambio interior es un trabajo, una disciplina. Es necesario trabajar por nuestro progreso espiritual. El esfuerzo tiene mucho que ver con estar dispuesto a sufrir, a mirar lo doloroso y torcido que hay em uno. Después de esa etapa, que es terapéutica, viene un nuevo nacimiento. Nace el ser verdadero de uno mismo, que sabe vivir.

¿Cómo ha sido ese proceso en tí?
Mi búsqueda empezó con experiencias durante mi adolescencia en las que sentí un nivel de felicidad desconocido, pero fueron transitorias, las perdí. El hecho de haberlas perdido dejó en mi conciencia La sensación de que había algo que buscar, un estado muy superior a la felicidad ordinaria que antes había experimentado. Durante todo el tiempo que viví en Chile mi búsqueda fue mi ocupación principal, pero lo llevaba como algo secreto sobre lo que escribía em cuadernos privadísimos. Me sentía um bicho raro. Solo al llegar a trabajar a la Universidad de California en Berkeley, Estados Unidos, al comienzo de la década del sesenta, me sentí en un oasis porque me encontré con otros buscadores semejantes, una nueva generación que se estaba liberando de la autoridad de sus mayores.

¿Qué era lo que cuestionaba esa gente?
Esa división del pensamiento humano en multitud de escuelas, religiones y tendencias que luchan entre sí. Eso se veía como el autoritarismo dentro de cada uno de los sistemas, el decir: “Miren, aquí está la verdad entera.”

¿Como veían ellos la cosas?
Pensaban que todas esas visiones eran complementarias, eran parte de un mismo pastel. Eso me hizo mucho sentido. Yo fui uno de los primeros colaboradores de Esalen, un centro de crecimiento que reunió el interés terapéutico con el espiritual, el artístico y el corporal, en una actitud integradora que después se generalizó en el mundo entero.

¿Hiciste todos los aprendizajes?
En Esalen había gente extraordinaria, y naturalmente los aproveché. Yo tenía una cierta invulnerabilidad al dolor, y, por lo tanto, al amor. Tenía una sequía interior.

¿Quienes te marcaron?
Un encuentro muy importante de ese tiempo fue con el creador de la terapia gestáltica Fritz Perls. Era un gran maestro y un hombre que había llegado a mucho. Participé en varios talleres de Gestalt con él, y como todavía no se había hecho famoso recibí mucha atención de él. Después fui uno de sus sucesores.

¿Qué aprendiste de Perls?
Pearls fue un profeta del aquí y el ahora, eso que con el tiempo se ha hecho tan común. Hizo sentir a quienes se acercaban a él que había como un camino del estar presente. Enseñaba a encarar el momento sin tratar de escapar hacia pensamientos acerca del pasado o del futuro. En la vida común el pasado y el futuro rara vez son tomados como objetos de La reflexión, sino que son objeto de ensoñaciones vacías. La recomendación de Pearls de vivir en el ahora se basaba en que solo vivimos el momento presente. Eso es algo que la persona sana sabe, pero las personas neuróticas no se dan cuenta, mientras están enredadas en una seudo existencia de pensamientos y emociones negativas.

¿Cuáles fueron tus primeras experiencias con la meditación?
Tuve la suerte de recibir instrucción de meditación de Suzuki Roshi, el primer maestro de meditación Zen que llegó a Estados Unidos. También fue importante la experiencia con el psicólogo americano Leo Zeff, uno de los grandes expertos en el manejo de la terapia con alucinógenos, que cuando se hace en manos de un experto puede acelerar mucho el proceso terapéutico.

Escuché que tu experiencia definitiva la tuviste en Chile.
Fue en Arica, con el maestro espiritual Oscar Ichazo. Ese fue el principal peregrinaje de mi vida, en el desierto de Azapa. Nos vinimos unos cuarenta compañeros de Esalen durante meses al desierto a trabajar con Ichazo. Ahí experimenté un verdadero nacimiento a un nivel de conciencia desconocido. Ese fue el comienzo de un camino de transformación profunda, sin vuelta atrás.

¿Que te ocurrió ahí?
Tuve una tremenda expansión, que partió de una experiencia mística. Recuerdo haber usado en mi diario la expresión “ví a Dios cara a cara”. No había palabras, no había contenido, ni siquiera silencio. Lo que más se acerca a lo que viví es la palabra nada, pero nada tiene sabor a nada y eso era más todo que nada. Cuando salí de la experiencia tuve un gesto de oración, de pedirle a Dios una confirmación de que esto era El. Y me surgió espontáneamente un cantar, algo hermoso, que entendí como una respuesta de lo divino a través de la creación de una belleza.

¿Qué pasó después?
De vuelta en California le decía a mis amigos: “Tengo la impresión de haber nacido de nuevo, de ser como una guagua que no tiene brazos ni piernas, que no sabe andar y apenas sabe hablar.” Tenía una gran conciencia de mí, y de la distancia que había entre mis actos y mi inspiración. En los momentos de recogimiento, de meditación, me volvía a invadir un estado que era como mi ser verdadero y me daba cuenta de lo absurdamente imperfecta que había sido mi acción durante el día. A través de este contraste empezó un aprendizaje del vivir. Era como una caída que era ascenso al mismo tiempo. En ese tiempo cambiaron radicalemente ciertas vivencias neuróticas, una cierta manera de depender de la gente, una cierta relación con el mundo. Pero había momentos que me sentía un idiota. Había siempre un saber que iba avanzando pero era más intenso que nunca el sentir que algo me faltaba.

Hás afirmado que pasaste por “la noche oscura del alma”.
San Juan de la Cruz le llamó así a esa etapa de su proceso, cuando luego de sentir una gran identidad con Dios, lo perdió.

¿Hay etapas definidas en el proceso de transformación?
Hay tantas descripciones como personas que lo han hecho. Como todo lo que pertenece a la vida, se puede mirar desde muchos puntos de vista. Lo que se puede ver a través de los místicos es que después de una fase purgativa viene una fase iluminativa, que es como una luna de miel espiritual; después viene la sequía, la dificultad, los obstáculos, en la que los santos pierden su santidad. Y all final se llega a lo que se llama la fase unitiva.

¿Consideras que llegaste ahí?
No, de ninguna manera. Me siento más que nunca en proceso, en transición, sin embargo me siento guiado desde adentro. Seguir adelante es algo que el cuerpo y el alma me piden. Ya no necesito ser empujado desde fuera.

Eso de mirar tus heridas, de estar consciente de todo eso, ¿terminó en algún momento?
No, eso nunca se abandona, yo diría que va en aumento. La sensación es que antes uno tenía la piel sana y el centro enfermo y después hace erupción el volcán y llega un momento en que se siente que está limpio el centro, uno está en paz consigo mismo, pero las heridas están más flor de piel, se ven más.

¿Es necesario tener que vivir con eso?
A mi me parece que todo está muy bien construido en la naturaleza de modo que sigamos caminando sin que se nos vayan los humos a la cabeza.

#Claudio Naranjo

Claudio Naranjo: “Nos han criado para la ceguera”

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22 de diciembre de 2015
El psiquiatra chileno Claudio Naranjo, candidato al Nobel de la Paz y pionero en la integración de la Psicología occidental y las corrientes orientales, durante una entrevista con Efe en la que asegura que "el mal de nuestra cultura es que mira más hacia fuera que hacia adentro". "La educación debería enseñarnos a mirar hacia adentro. Nos han criado para la ceguera", ha señalado con motivo de la publicación del libro "La vida y sus enseñanzas". EFE
El psiquiatra chileno Claudio Naranjo, candidato al Nobel de la Paz y pionero en la integración de la Psicología occidental y las corrientes orientales, durante una entrevista con Efe en la que asegura que “el mal de nuestra cultura es que mira más hacia fuera que hacia adentro”. “La educación debería enseñarnos a mirar hacia adentro. Nos han criado para la ceguera”, ha señalado con motivo de la publicación del libro “La vida y sus enseñanzas”. EFE

Madrid, 22 dic (EFE).- Candidato al Nobel de la Paz y pionero en la integración de la psicología occidental y las corrientes espirituales orientales, el psiquiatra chileno Claudio Naranjo (Valparaíso, 1932) asegura en una entrevista con Efe que “el mal de nuestra cultura es que mira más hacia fuera que hacia adentro”.

“La educación debería enseñarnos a mirar hacia adentro. Nos han criado para la ceguera”, ha señalado con motivo de la publicación del libro “La vida y sus enseñanzas”, editado por Kairós y que recopila una serie de entrevistas con el profesor y terapeuta Javier Esteban.

Doctor en Medicina y tres veces honoris causa en el campo de la educación y la psicología humanista, Naranjo, a sus 83 años, se define esencialmente como “un buscador”.

Su programa de autoconocimiento SAT es un referente por su combinación de terapia Gestalt -es discípulo de Fritz Perls-, meditación budista y psicología del eneagrama, un sistema que clasifica la personalidad en nueve tipos en función de la pasión que los domine: la ira, el orgullo, la vanidad, la envidia, la avaricia, la cobardía, la gula, la lujuria y la pereza.

“No es muy diferente del concepto cristiano de los pecados”, admite. “En la cultura medieval hubo cierto conocimiento de estos tipos en el ámbito religioso. Pero la religión presenta esas fuerzas como ofensas a Dios, y esa noción de pecado hoy no sirve”.

“El eneagrama adopta una perspectiva más humanista y lo adapta a la psicología moderna. Sentir que esas pasiones nos hacen daño a nosotros mismos ayuda a barrer al enemigo interior”, prosigue.

En el libro, Naranjo repasa momentos de su infancia en el seno de un familia acomodada y librepensadora, sus estudios académicos, sus encuentros con sus maestros y experiencias traumáticas, como la pérdida de su hijo de once años en un accidente de tráfico a comienzos los 70.

A largo de los años dice haber visto muchas transformaciones en sus pacientes. “Se trata de ayudarles a deshacerse de su ego, de un ser falso”, explica.

“Cada uno que nace en el mundo es una semilla que cae en un terreno donde falta algo. Una parte de la personalidad surge para defenderse de esas influencias nocivas que transmite hasta la mejor intencionada de las familias. Pero esas defensas que sirvieron al niño, de adulto se quedan obsoletas”, añade.

Naranjo define las pasiones como deseos intensos pero carenciales. “Es como querer llenar un hueco a través de sentir más: más lujuria, más dulzura, más perfección. Todos estos son deseos sin fondo, no se sacian, nos sobran, y se sanan a través del autoconocimiento”, sostiene.

“Las pasiones son parásitos mentales. Uno no vive para sí, sino para su ambición, no vive para realizar sus potencialidades, sino una imagen brillante de sí mismo que le vendieron o que uno siente que necesita para que lo quieran”.

En los últimos años, su trabajo se ha centrado especialmente en la formación de educadores.

“Cuanto más peleo por cambiar la educación, más me doy cuenta de las inmensas resistencias del sistema”, asegura. “Es como si la educación quisiera mantenernos dormidos, como si hubiera surgido en la era industrial para tener una fuerza de trabajo obediente, que no hace preguntas”.

La raíz de estos problemas, en su opinión, es la persistencia de un modelo de sociedad patriarcal que ha quedado obsoleto.

“La civilización surgió hace 7.000 años como respuesta a una situación dura -hambre, migraciones-, donde era necesaria la actitud darwiniana de supervivencia del más fuerte”, señala.

“Eso se trasladó a la ruptura de la democracia familiar, un modelo donde el padre es la autoridad, y que ha sido la fuente de todas las desigualdades del mundo. Primero la esclavitud doméstica de la mujer y luego la esclavitud general, que, aunque no se llama así, es un despotismo laboral, económico que afecta a todos”, añade.

Parte de lo que Naranjo llama el dominio masculino se extiende al imperio de las normas y la razón, frente a lo instintivo.

“El instinto del placer está mal visto, no sólo en el cristianismo, sino en todas las religiones y culturas. El patriarcado ha impuesto una especie de castración psicológica que hace que la gente sea menos creativa de lo que podría”.

A la pregunta de cuánto más puede durar esta crisis, Naranjo cree que no mucho más.

“Se agota la biosfera, los recursos naturales. Escribí un libro, ‘La revolución que esperábamos’, cuya idea de base era que nuestra mejor esperanza es la catástrofe”, recuerda.

“Que el barco patriarcal se hunda, eso es lo que necesitamos para crear un mundo nuevo. Que ya no funcione la política, la economía, que el pueblo descubra la gran mentira de tantas cosas que han estado idealizadas. Ese es el comienzo de la liberación”.

Por Magdalena Tsanis

Día Internacional De La Eliminacion De La Violencia Contra La Mujer

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“ME AMO MUJER

“MUJER: NI SUMISA NI DEVOTA, TE QUIERO LIBRE LINDA Y LOCA”

“YO ELIJO COMO ME VISTO, Y CON QUIEN ME DESVISTO”

“LA VIOLENCIA ES EL ULTIMO RECURSO DEL INCOMPETENTE”
“NI PRINCESAS, NI MACHOS #NI UNA MENOS”

“SI TE CONTROLA, NO ES AMOR, ES VIOLENCIA”

“SI NOS EDUCAN IGUAL ENTONCES SEREMOS IGUALES”

“NOS QUEREMOS TODAS VIVAS”

“HAY QUE DEJAR DE CIRIAR PRINCESAS INDEFENSAS Y MACHOS VIOLENTOS”

“LAS QUEREMOS VIVAS LIBRES Y FELICES”

“QUIEN AMA, NO MATA NO LATIMA NO MALTRATA”

“CUANDO MALTRATAS A UNA MUJER DEJAS DE SER HOMBRE”

“SER FUERTE ES LLORAR CUANDO TE DEN GANAS”

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¿Por qué se conmemora el Día Internacional Contra la Violencia de Género?

¿Por qué se conmemora el Día Internacional Contra la Violencia de Género?

Minerva, María Teresa y Patria fueron tres hermanas que vivieron en los años 50 bajo el terrible régimen de Leónidas Trujillo en República Dominicana. Las hermanas creían que Trujillo llevaría al país al desastre y esa fue la razón por la que entraron a formar parte de un grupo de oposición a la dictadura, conocido como la Agrupación política 14 de junio. Dentro de este grupo, las Mirabal tenían el sobrenombre de las Mariposas, ya que ese era el nombre con que Minerva se identificaba en las relaciones políticas.

Conocedoras de su realidad, nunca cesaron en su lucha contra el dictador, aunque ello conllevara que fueran varias veces encarceladas, torturadas y violadas por esbirros del propio gobierno, un hecho que no afectó –sino todo lo contrario– a la lucha que mantuvieron hasta el día en el que sus voces fueron apagadas.Estas tres hermanas fueron encarceladas en 1960 junto a sus maridos por “atentar contra el estado”, aunque fueron puestas en libertad después, dejando a sus cónyuges en prisión. El 25 de noviembre de ese mismo año, cuando las tres hermanas volvían de la cárcel tras una visita a sus parejas, un escuadrón de la muerte dominicano las interceptó en la carretera. Tras este secuestro, las llevaron a una casa, en la que fueron brutalmente golpeadas para que pareciera que habían tenido un accidente, y posteriomente las asesinaron a sangre fría.

Ya en 1981, en uno de los primeros encuentros feministas latinoamericanos, celebrado en Bogotá, se decidió que, en memoria de las hermanas Mirabal, este día sería elegido para conmemorar el entonces llamado Día Internacional de la No Violencia contra las Mujeres. Más de diez años después, en 1993, la Asamblea General de las Naciones Unidas aprobó la Declaración sobre la Eliminación de la Violencia contra la Mujer. Allí se definió que la violencia hacia la mujer era “todo acto de violencia basado en el género que tiene como resultado posible o real un daño físico, sexual o psicológico, incluidas las amenazas, la coerción o la prohibición arbitraria de la libertad, ya sea que ocurra en la vida pública o en la vida privada”. Posteriormente, en 1999, la Asamblea General de Naciones Unidas resolvió que a partir del año siguiente, el 25 de noviembre sería la fecha estipulada como el Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer, una realidad que ha seguido vigente hasta hoy, intentando que nunca se olvide la valentía de tres mujeres asesinadas por el simple hecho de serlo

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16 días de activismo: A partir del 25 de noviembre, Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer, hasta el 10 de diciembre, Día de los Derechos Humanos, la campaña 16 Días de activismo contra la violencia de género es un momento en el que impulsar acciones para poner fin a la violencia contra las mujeres y las niñas en todo el mundo.

«Todos somos responsables de prevenir y poner fin a la violencia contra las mujeres y las niñas, comenzando por eliminar la cultura de discriminación que permite que esa violencia continúe.»

#NIUNAMENOS

#caminosdelser

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Día Universal del Niño

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“Nos preocupamos por si un niño se convertirá en alguien mañana. Sin embargo, nos olvidamos que ya es alguien hoy”-Anónimo.

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Todo niño tiene derecho a disfrutar de su niñez y ser feliz. Los responsables de la felicidad de los niños somos nosotros, quienes les otorgamos derechos ante la Organización de las Naciones Unidas. El amor, la salud, la higiene y una familia son todo lo que un niño necesita para desarrollarse siendo feliz.

Lamentablemente esto no ocurre en muchos lugares del mundo donde los niños sufren flagelos como guerras y hambre provocados por malas políticas, desobediencias diplomáticas y rebeldías de grupos fanáticos religiosos. Cuidemos a nuestros hijos, ellos son el futuro.

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El Día Universal del Niño, que se celebra todos los años el 20 de noviembre, es un día dedicado a todos los niños y niñas del mundo. En conmemoración a todos los chicos menores de edad, para fomentar la fraternidad entre todos ellos y promover su bienestar

El objetivo del Día Universal del Niño es recordar a la ciudadanía que los niños son el colectivo más vulnerable y por tanto que más sufre las crisis y los problemas del mundo.

Este día mundial recuerda que todos los niños tienen derecho a la salud, la educación y la protección, independientemente del lugar del mundo en el que haya nacido.

¿Qué se puede hacer en este día?

El 20 de noviembre es una ocasión especial para que todo el mundo conozca los derechos de los niños y para recordar la importancia de trabajar para conseguir el bienestar de todos los niños y las niñas del mundo.

Es un buen día, para conocer las distintas formas de colaborar con los niños más vulnerables, para que sus derechos sean reconocidos y garantizar su bienestar y desarrollo.

«Lo único que todos los niños tienen en común son sus derechos. Todo niño tiene derecho a sobrevivir y prosperar, a recibir una educación, a no ser objeto de violencia y abusos, a participar y a ser escuchado.»

Mensaje del Secretario General ONU

“Vive de forma que cuando tus niños piensen en justicia, cuidado e integridad, piensen en ti.”-H. Jackson Brown, Jr.

“Nadie se ha dado cuenta de la riqueza, amabilidad y generosidad escondida en el alma de un niño. El esfuerzo de la educación debería desbloquear ese tesoro.”-Emma Goldman.

Elsa Punset: educar las emociones, es una llave de libertad para las personas

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Podemos enseñar al niño que sus estados emocionales son pasajeros y que puede tomar distancia de ellos, por ejemplo enseñándole a relajarse o meditar. La serenidad, como todas las demás emociones o estados emocionales, se puede entrenar y fortalecer físicamente en el cerebro.

Cambiemos el Mundo, cambiemos la Educación

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Enseñamos a los niños a leer, escribir o vestirse, ¿pero qué hay de sus emociones?. Educar las emociones puede convertirse en la llave de libertad para las personas, explica en una entrevista con Efe, Elsa Punset, que nos presenta una colección de cuentos para entrenar la inteligencia emocional.

Punset defiende, en la colección “Taller de emociones” (Penguin Random House), que las emociones nos influyen y muchas veces nos gobiernan, por lo que aprender a manejarlas ayuda a mejorar nuestras relaciones con los demás, a superar el estrés e incluso a tener mejor salud.

Con los cuentos “Los Atrevidos en busca del tesoro” y “Los Atrevidos dan el gran salto”, la experta ofrece algunos consejos a los padres y a los profesores sobre cómo entrenar a los niños para entender el miedo, la tristeza, el amor o la autoestima.

PREGUNTA: A algunos adultos, ¿nos habría ido mejor si nos hubiéramos…

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